A dos años del huracán María: Miles de techos azules

Por Roxxana Tirado Mediina

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GUAYAMA – Bernardina Reyes Lebrón pasa los días, en la comunidad Cimarrona, en este municipio, rezando para que no llueva.

El techo de planchas de metal está roto desde el paso del huracán María. El toldo azul, colocado hace dos años sobre su casa, se rompió. Cada vez que llueve, el agua cae sobre la cama de la mujer, de 84 años.

“Cuando llueve no siento miedo”, aseguró la mujer que pasa el día rezando.

Reyes Lebrón recibió $700 en ayuda de FEMA y una entidad privada le regaló tres planchas de zinc que colocó sobre su dormitorio.

“Lo que sí me gustaría sería recibir una ayuda para el piso, ya que tengo unas tablas levantadas y en estos días me caí, no fue tan grave, pero si se repite puede ser peor”, pidió la octogenaria.

Doña Bernardina no es la única familia de la comunidad Cimarrona cuya vivienda está cubierta con toldo.

La familia Tirado dijo que a dos años del suceso no ven muchos cambios. Explicó que sus padres viven en una casa y una hija -con su familia- vive en otra. Ambas casas fueron afectadas con el paso del huracán.

“Las ayudas nunca llegaron (para su hija)”, lamentó Juan Carlos Tirado, quien reconoció que él recibió algo.

En julio pasado, el Gobierno estimó entre 20,000 y 30,000 familias que vivían en casas cubiertas con toldos azules que colocaron tras el paso del huracán María para poder permanecer en el lugar.

La mayoría de esos toldos no han sido reemplazados, aunque en muchas de las viviendas improvisaron techos con planchas de madera y zinc que los residentes no consideran seguros.

Esa situación es visible en muchos pueblos del sur. La alcaldesa de Salinas, Karilyn Bonilla, estimó en 535 las familias que viven bajo un toldo azul.

La cifra que ofreció el municipio de Coamo ronda las 200 familias. El alcalde de Guayanilla, Nelson Torres, estimó en 65 las familias cuyas viviendas están protegidas con toldos. 

El Gobierno estimó en un 54% la población que afirma que la ayuda federal que recibió Puerto Rico tras María “fue poca”. Mientras, el 83% aseguró haberse afectado por el paso del huracán por varios factores, entre ellos, estar sin electricidad cuatro meses o más, perder su empleo o que los fuertes vientos destruyeron su vivienda o que la estructura sufrió daños graves.