Acción y paciencia

Por Gil Rosario Ramos, Maed.

 

“Chico hay que tener paciencia”. Todos en algún momento hemos dicho o escuchado esta expresión, que es un mandato a tomar la vida con prudencia. Es un reclamo a la calma, a no dejarse arrastrar por el impulso de la rapidez y del deseo de ver resultados de inmediato.

Actualmente, el hombre paciente parece estar pasado de moda. El siglo de movimientos rápidos, de los productos maravillosos, parece oponerse y desplazar a los que tienen una de las grandes virtudes de Job.

Fe y paciencia; confianza y pasos rítmicos, pero firmes, deben ser parte de nuestro equipaje por el camino de la vida. No siempre avanza más quien corre más ligero. La semilla debe morir para poder luego dar frutos. La soberbia del impaciente, la prisa de los desesperados por la falta de claridad en la noche, no le permitirán gozar de un nuevo y glorioso amanecer.

Fray Luis de Granada nos invita a la reflexión cuando nos dice: “a los que tienen paciencia las pérdidas se les convierten en ganancias y los trabajos en merecimientos, y las batallas en coronas”.

Si hoy diste el máximo porque luchaste con determinación de triunfo, y no lograste la meta deseada, no perdiste nada, ganaste en experiencia. La persona luchadora de espíritu indomable, cuando pierde una batalla jamás pasa por su mente que perdió la guerra. Si cae, se levanta; si no dio resultado el método empleado, busca otra manera de hacer las cosas.

Saber lo que se quiere y conocer nuestras virtudes y limitaciones; intentarlo una y otra vez, no desanimarse ante cualquier aparente fracaso, son actitudes distintivas del hombre paciente y con potencial de éxito.

Tampoco podemos confundir la virtud de la paciencia con la actitud placentera de quien se sienta a esperar que las cosas sucedan; ese es un perfecto inútil.

Trabajo y paciencia. Esfuerzo y paciencia. Siembra y paciencia. Mensaje y paciencia. Pérdida y paciencia. Fracaso y paciencia. Práctica y paciencia. Estudio y paciencia. Incertidumbre y paciencia.

Paciencia y más paciencia para quien desea logar algo en la vida. Quien pase por alto esa realidad no podrá llegar muy lejos. 

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