Al concluir juego entre Leones y Piratas sorprenden a novato Luis López con un carro

Por Eduardo Questell

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PONCE – En un ambiente cargado de fiesta y algarabía, sucedió algo inesperado para el más joven y único ponceño activo esta temporada con los Leones, Luis López recibió una sorpresa de marca mayor de parte de sus padres, le regalaron un auto BMW blanco, del año 2006.

El grupo de trabajo de la franquicia liderado por el apoderado Jerry Misla, se encargó de preparar el escenario para la sorpresa, adentrando el vehículo al interior del Auditorio Juan «Pachín» Vicens por la entrada trasera y lo colocaron muy cerca del camerino ponceño.

El jugador recibió un BMW por parte de sus padres.

«Para mi fue una gran sorpresa. Mi familia siempre me ha apoyado y con un regalo así siento que se botaron. Estoy súper agradecido y me siento bendecido de que Dios me haya dado unos padres como los que tengo», confesó visiblemente emocionado López.

El juvenil canastero ha ido venciendo obstáculos toda su vida. Sus estadísticas y progreso hablan por sí solas, demostrando que no ha desaprovechado oportunidad alguna que le han brindado personas claves en su corta carrera. Luis López desde niño siempre ha sido fanático de los Leones, se fue puliendo en distintas categorías menores de la ciudad, jugó mientras estudiaba en la Academia Santa María y posteriormente consiguió una oportunidad con el equipo Leones Jr. Basketball, escuadra que funge de finca de talento del equipo grande. Sin embargo, su momento de más exposición fue al despuntar en la Liga de Baloncesto Puertorriqueño militando con los Vejigantes de Ponce.

«Yo deseaba tener un carro pero me conformaba con cualquiera. Tuve un carro antes pero lo vendimos para costear mis estudios. Mientras tanto yo caminaba casi todos los días desde mi casa al pachín para prácticas y juegos», relató el novato.

La grata e inolvidable sorpresa, se sumó al hecho que se acababa de consumar una victoria que catapultó las emociones del quinteto ponceño a otro nivel, desde que se retiraron del tabloncillo hasta llegar al camerino. Todos sus compañeros se unieron para celebrar y felicitar al «Rookie». ¡Enhorabuena!