Albergue Olímpico celebra 35 años de fundación

Por Sandra Caquías Cruz

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SALINAS – El Albergue Olímpico, centro de entrenamiento de importantes figuras que le han dado gloria a Puerto Rico en diversas disciplinas del deporte, acaba de cumplir 35 años de vida deportiva.

El centro de entrenamiento deportivo más grande del País es sinónimo de lucha, tesón, entrega por un sueño, negarse a claudicar principios y valores, es como una carrera larga con diversas paradas que han servido para coger nuevos bríos y seguir hacia una nueva meta.

El Albergue fue fundado en el 1983 por un pilar del olimpismo puertorriqueño: Germán Rieckehoff Sampayo. La primera fase se inauguró el 21 de junio de 1986 a un costo de $9 millones.

“El Albergue es un centro académico, deportivo, recreativo y de salud. Ese fue el pensamiento de don Germán desde los orígenes”, destacó Eugenio Guerra Valdés, director ejecutivo del Albergue Olímpico.

Las instalaciones cuentan con una escuela intermedia y superior especializada en deportes, un Centro de Salud Deportiva y Ciencias del Ejercicio, con médicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Puerto Rico, facilidades para 28 deportes y áreas recreativas para el público en general.

La escuela intermedia y superior, ubicada en las facilidades del Albergue, ofrece 18 disciplinas deportivas.

El Albergue también cuenta con una estación del tiempo que permite programar el entrenamiento de los atletas de acuerdo al ambiente.

La audacia de los atletas boricuas está plasmada en las paredes de un Museo Olímpico de Puerto Rico que atesora importante memorabilia del deporte puertorriqueño y donde se reconoce a la persona que entregó su vida para que el Albergue fuera una realidad:   Rieckehoff Sampayo, primer puertorriqueño miembro del Comité Internacional Olímpico y Presidente del Comité Nacional.

Guerra Valdés narró que, luego de los Juegos Panamericanos de 1979, donde Germán deseaba que esas facilidades se convirtieran en el centro de entrenamiento de los atletas puertorriqueños, pero el entonces Alcalde de San Juan tenía otros planes para el lugar.

También ocurrieron los Juegos de Moscú y una delegación de tres atletas boricua participó, por lo que no accedió al boicot de Estados Unidos y los dejaron sin fondos para desarrollar el proyecto.

“Don Germán se convirtió en el ‘limosnero olímpico’ y creó la cruzada ‘Nuestra Antorcha va’, con la que recogió dinero para la delegación”, explicó Guerra Valdés. Con el dinero sobrante de esa cruzada compró 83 cuerdas en Salinas, donde hoy está enclavado el Albergue Olímpico. La compra de terreno continuó. Actualmente estas facilidades cuentan con 1,500 cuerdas.

Guerra Valdés relató que, al inicio del desarrollo del Albergue, un grupo de personas los visitó con unos planos para indagar sobre la otorgación de  un permiso para construir, en la guardarraya de esas tierras, lo que llamarían el motel El Olímpico.

“Don Herman le dijo, a mí no me van a construir un fornicadero al lado del Albergue Olímpico y le arrebató los planos y tomó la determinación de comprar más terreno para proteger el Albergue Olímpico del desarrollo de esa índole”, señaló Guerra.

El Albergue Olímpico, en el que han entrenado deportistas como el boxeador Aníbal Acevedo, la nadadora Sonia Álvarez y el esgrimista David Bernier, pertenece al Fideicomiso Olímpico, creado en 1993 y cuyo presidente es Richard Carrión.

El Fideicomiso adquirió esa propiedad y con la negociación asumió la responsabilidad de la deuda de $5 millones. Además, explicó Guerra Valdés, el Fideicomiso concede al Comité Olímpico un crédito anual de $500,000 por el uso de las facilidades.

Ese dinero es por “los servicios que le ofrece el Comité Olímpico al Albergue Olímpico, cada disciplina tiene asignada una partida”, dijo Guerra Valdés.

No obstante, el Albergue Olímpico no ha estado exento de los problemas fiscales que afectan al País ni del dinero que el Gobierno adeuda.

“Tenemos una situación de limitación de recursos gubernamentales. El Gobierno nos debe más de $6 millones. No hemos recibido ese dinero”, aseguró Guerra Valdés. “Estamos ante un reto muy grande”, aseguró.

Explicó que trabajan en “ampliar la base económica, que lo hacemos a través de unos parques familiares”, los cuales, al presente, solo operan en los meses de verano, pero que realizan gestiones para mantenerlos en funcionando durante todos los fines de semana del año y así obtener un dinero que les facilite las operaciones.

Durante la época en que estos parques acuáticos están en funcionamiento, generan 200 empleos a tiempo parcial.

Mientras, la administración mantiene conversaciones con compañías extranjeras para establecer un zipline en los terrenos del Albergue Olímpico.  Esta área recreativa iría acompañada de otros proyectos, en los que no se descarta la construcción de un hotel y un centro de convenciones deportivas que permita tener una pista bajo techo.

Antes, tiene entre sus prioridades reconstruir las instalaciones afectadas por el paso del huracán María, entre ellas, la pista atlética y la piscina olímpica.