Anímate, que se revivan las parrandas

 

Con la boca es un mamey dice un conocido dicho, pero… si tanto nos quejamos de las cosas que se han perdido pues hagamos algo por recuperarlas.  Más aun cuando de costumbres y tradiciones se trata porque son parte de nuestra esencia cultural y nos define como pueblo.

Es una verdadera lástima que poco a poco estemos perdiendo identidad en muchos aspectos de la sociedad puertorriqueña.  Por eso deberíamos apoderarnos del tema de las parrandas y ser creativos para ayudar a despertar esa magia y la alegría navideña que a todos nos deleitaba.

Las razones que explican por qué han minimizado las parrandas son comprensibles y van de la mano del mismo proceso de desarrollo socioeconómico.  Por ejemplo, con la proliferación de las urbanizaciones llegó el control de acceso y las reglas de las asociaciones.  Del mismo modo, la construcción de vivienda vertical y otras en extremo reguladas, son responsables en gran medida.

Aunque al boricua le gusta recibir y hasta escuchar la parranda en la casa del vecino, no es menos cierto que también vive de forma más acelerada y consume mucha energía en el día a día.  Pero, aunque esta y otras circunstancias nos roben un poco de ánimo, debemos enfrentar el reto y revivir las parrandas.  Músicos excelentes hay de sobra y hasta en las mismas familias.

Aquí les comparto algunas ideas de cómo poder reanudar las parrandas, aunque atemperadas a las nuevas tendencias y estilos de vida.

Es probable que en una urbanización con control de acceso jamás dejarán pasar un grupo de personas con la justificación de una parranda “sorpresa” por cuestión de seguridad y menos si es muy tarde.  Pero en aras de mantener las tradiciones podrían buscar consenso todos los residentes y por estas fechas festivas -únicamente- conseguir que la junta directiva les permita recibir parrandas solo hasta cierta hora y que sean avisadas de forma previa.  Asimismo, pueden ir moviendo la parranda calle abajo en coordinación con los vecinos que deseen participar.

En un edificio, podría hacerse algo parecido con la junta del condominio y llevar alegría puerta a puerta.  Estoy segura que muchos se animarían a recibir una parranda, aunque sea un ratito.

Obviamente se pierde la sensación de antaño del factor sorpresa y que algunas llegaban de madrugada, pero al menos se revive el concepto y nuestra sociedad está falta de disfrutar estas cosas.

A mí me sorprende y hasta duele hablar con niños y jóvenes que no tienen idea de lo que es una parranda y deberíamos exponerlos a ellas.  Por lo tanto, hay muchas razones por las cuales sería importante y bonito buscarle la vuelta al asunto.

Existen muchas alternativas o ideas que se pueden poner en práctica para revivir esta hermosa tradición y celebrar las festividades con la grata satisfacción de poder compartir el espíritu navideño con familiares, amigos y vecinos.

Iris Yolanda Cintrón es comunicadora de profesión y autora del Blog “De mi Carpeta al Corazón” que está dedicado a la música de tríos y boleros. Para conocer más información accedan la siguiente dirección de internet www.demicarpetaalcorazon.org