Aumentan los escalamientos en área de Ponce

Por Angelique Fragoso Quiñones

redaccion@esnoticiapr.com

 

La apropiación ilegal de adornos de Navidad, lo que durante estos días se ha convertido en un atractivo para los amigos de lo ajeno, contrasta con la versión que  ofrece la Policía de que las estadísticas de este tipo de delito ha disminuido.

Los robos y apropiaciones ilegales en los pueblos de la zona sur, aseguró la Policía, van en descenso.

No obstante, Mariely Echevarría Rivera no es parte de esas estadísticas porque prefirió economizar tiempo y no denunciar que le robaron un inflable y los reflectores navideños, los que valoró en $80, que colocó frente a su vivienda en la urbanización Villa del Carmen, en Ponce.

“Me consta que a otros vecinos también les han llevado cosas. La Policía ya no hace rondas preventivas como antes y muchas veces la ausencia de ver la Policía facilita que los que le encanta coger lo ajeno terminen haciendo de las suyas”, manifestó Echevarría Rivera, quien hace nueve años reside en esa urbanización.

Es Noticia examinó las estadísticas del área policiaca de Ponce, esto incluye Yauco, Guánica, Peñuelas, Guayanilla, Ponce, Juana Díaz, Villalba y Santa Isabel, las cuales revelan han aumentado las querellas por los delitos de escalamiento, pero han disminuido considerablemente las de robo, dos delitos distintos.

Un análisis de los datos provistos por  el teniente Eduardo Araúd Padilla, director de la División de Delitos Contra la Propiedad, reflejó que en el área de Ponce las querellas por escalamiento con pérdidas valoradas en más de $500  han aumentado en un 26%.

“El año pasado se refirieron a mi oficina 221 querellas en escalamiento, este año se refirieron 299, estamos hablando de una diferencia de 78 querellas”, indicó el teniente .

En el área policiaca de Ponce, en lo que va del año se han recibido 704 querellas de delitos Tipo I, de las cuales el 43% son por el escalamiento.

El sargento Efraín Figueroa Desardén, director de la División de Robos, informó que este delito sí ha ido en descenso en los últimos tres años. “Para el 2014 había unas 354 querellas, bajó a 194 en el 2015 y ahora bajó a 152 querellas”, resaltó. Para la Policía esto significa que los robos han disminuido en un 42% en solo tres años.

Las clasificaciones bajo robo, apropiación ilegal y escalamiento permiten que el delito de apoderarse de lo ajeno se contabilice por separado y para efectos estadísticos se refleje una disminución en la cantidad de querellas, lo que no necesariamente representa una merma.

 

No es lo mismo

El robo, la apropiación ilegal y el escalamiento, para efectos estadísticos de la Policía, no son lo mismo. Esto a pesar de que todos se tratan de delitos donde una persona se apodera de algo que no le pertenece.

El robo es clasificado como tal cuando el delincuente tiene interacción con la víctima o ejerce algún tipo de forcejeo o violencia para apoderarse de alguna de sus pertenencias.

En cambio, en  la apropiación ilegal y en el escalamiento esa interacción o violencia contra la víctima no se da y por eso se clasifican como delitos contra la propiedad.

El teniente Araúd Padilla, director de la división que se encarga de estos dos últimos delitos, aclaró que “un escalamiento puede ocurrir de distintas formas: cuando se fuerza la puerta o una ventana o cuando usted deja la puerta abierta y alguien entra sin que usted le haya autorizado”.

En el caso de la apropiación ilegal -explicó- es cuando la persona roba algo que está fuera de la estructura, pero dentro de territorio privado.

El sargento Figueroa aclaró que un caso de escalamiento podría convertirse en robo domiciliario en el momento en el que el delincuente interactúa con el dueño de la residencia. En ese caso la oficina de la división de Delitos Contra la Propiedad trabajaría en conjunto con la División de Robos.

La diferencia entre ambas oficinas estriba en que la primera de ellas interviene en casos donde el delincuente interacciona con la víctima y, en la segunda, el dueño de la propiedad no está presente en el momento en que ocurren los hechos o no se dio por enterado.

Por ejemplo, -explicó Figueroa- “te llevaron todos los equipos electrónicos e inmobiliarios (mientras dormías) y nunca supiste que una persona estuvo en tu casa, sigue siendo escalamiento, diferente es que te enfrentes a esa persona”.

 

Víctimas de robo

Aunque muchas víctimas deciden no acudir al cuartel para denunciarlo, la Policía insistió en que las querellas por robo han disminuido por la labor de orientación y prevención que han realizado en las comunidades.

“Hemos hecho el ejercicio de orientar a las personas y así hemos conseguido mayor cantidad de identificaciones. Le damos a las personas más ideas, más datos específicos para que puedan reunir las características (del delincuente) que nosotros necesitamos para poder radicar los casos”, señaló el director de la División de Robos.

El sargento Figueroa reiteró que mientras mejor informada esté la ciudadanía para saber identificar al delincuente, con más rapidez puede detenerlo y así evitar que continúe cometiendo el mismo delito. Para ello recomendó no omitir detalles al momento de hacer declaraciones.

Explicó que los primeros 45 segundos de un robo son un factor clave para la investigaciión, por lo que siempre recomienda en las charlas de orientación aque, de sufrir un asalto, estén pendientes de todas las características del delincuente.

Jóvenes las principales víctimas

Las víctimas de robo en su mayoría son personas entre 20 y 35 años que por diversión o por necesidad de trabajar andan durante horas de la noche y la madrugada en lugares apartados y con poca concurrencia de personas.

“La mayor cantidad de víctimas está entre la juventud por los lugares donde están en el momento del delito: son víctimas saliendo de algún tipo de discoteca, saliendo de la universidad, saliendo de un trabajo”, mencionó el sargento Figueroa.

Indicó –además- que “los establecimientos de comida rápida son el segundo, en el caso de este año, que más ha recibido el impacto de ser víctima de robo”.

Mientras, el teniente Araúd informó que los lugares más propensos para escalamientos son las urbanizaciones,  en particular las viviendas que carecen de cámaras de seguridad o sistema de alarmas y que permanecen desiertas durante muchas horas.

Indicó que muchos de los delitos “ocurren por la confianza y el apuro” y que los mismos se podrían prevenir si la ciudadanía fuera más cautelosa.

Sin embargo, Echevarría Rivera aseguró que para evitar este tipo de delitos “hace falta reforzar el plan de seguridad y prevención de la Policía”. Recomendó más rondas de prevención en comunidades vulnerables a estos delitos.

 

Perfil del ladrón

El sargento Figueroa indicó que el 60 por ciento de las personas que han intervenido por cometer algún delito de robo o escalamiento tienen entre 30 y 45 años.

La mayoría de los delincuentes son personas que tienen récord criminal con cierta experiencia para cuidarse y evadir el rastreo de la Policía.

“Por la necesidad de llevar comida a la casa no hemos visto un caso (de este tipo de delitos)”, subrayó el jefe de la División de Delitos Contra la Propiedad. 

Mientras, Figueroa explicó que son personas que a temprana edad pertenecían a hogares destruidos, cayeron en depresión, recurrieron al alcohol o a las drogas y la adicción les llevó a delinquir. De ahí llegaron a la cárcel y, por lo general, entre los 30 a 45 años logran la inmunidad y regresan a la calle.

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