‘Ay bendito’ Puerto Rico

Por Gil Rosario Ramos

gilrosarioramos1@gmail.com

 

El “ay bendito” nuestro es un símbolo muy expresivo de la compasión de nuestro pueblo, que a la menor provocación, lo utiliza para mostrar solidaridad. Solidaridad que significa, ante todo, “unirse” al dolor, la pena o la desesperación del otro ser humano.

Desafortunadamente por su constante e indiscriminado uso, la expresión nuestra se ha convertido, la mayoría de las veces, en una expresión más, carente de un verdadero sentido.

Existe un “ay bendito” cargado de pena, pero pobre de compasión. La pena suele ser una especie de simpatía que puede evaporarse rápidamente. En cambio, la compasión se distingue por su acción; trata de aliviar el sufrimiento, la pena y la incertidumbre.

Cuando sentimos pena decimos: “Siento lo que te está pasando”. Cuando sentimos compasión expresamos: “Lo siento mucho, déjame ayudarte”. Entonces es cuando se da la efectividad del “ay bendito” real. Ese mismo “ay bendito” se hace más efectivo cuando la persona que lo recibe, lo acoge y permite ser ayudado.

Dijo un pensador anónimo: ‘Alegría compartida es doble alegría; tristeza compartida es media tristeza”. San Juan nos dice en la Sagrada Escritura: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios y conoce a Dios”.

En esta sublime exhortación está centrado el fundamento de la vida cristiana, que es el amor. Un amor que perdona, un amor que ayuda, un amor que olvida la ofensa, un amor que aconseja, un amor que acompaña, un amor que ríe con el que ríe y llora con el que llora. Un amor que mira de lejos y de cerca; amor que su “ay bendito” se traduce en servicio desinteresado. La fuerza del amor que todo lo transforma y hace la vida más llevadera.

Que en cada ‘ay bendito’ nuestro; esté presente la señal del cristiano. Esa señal es el compromiso con los demás; ayudando, dando, aconsejando, escuchando y sirviendo.

1 comments

Deja un comentario

*