Centenaria Promesa de Reyes en Seboruco

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

Don Antonio Hernández Martínez quedó viudo con cuatro niños. Su esposa murió de parto. La devoción que el hombre tenía en los Reyes lo llevó a prometerles que si le daban salud y le permitían criar sus cuatro niños él les cantaría por el resto de su vida el Día de Reyes.

Así fue que la familia Hernández comenzó la Promesa de Reyes, una tradición que cumple 102 años este próximo 6 de enero. La Promesa de Reyes de esta familia lleva tres generaciones.

La tradición recae ahora en la biznieta de don Antonio, Myriam Enid Rodríguez Hernández y su mamá, Doralicia Hernández, quienes junto a otros miembros de la familia se encargan de organizar la actividad para todos los 6 de enero cantarle aguinaldos a los Tres Reyes.

La Promesa de Reyes es un acto en el que se le agradecen a los Reyes algún favor. Son “deudas piadosas” que muchas familias la pasan de generación en generación, como el caso de la familia Hernández, del barrio Seboruco, en Peñuelas.

Se trata de una tradición puertorriqueña que no necesariamente se celebra el Día de Reyes, aunque sí en la Navidad. El acto consiste en cantarle aguinaldos e improvisar trova a los Reyes.

Algunas organizaciones celebran promesas de Reyes para mantener viva la tradición como lo es el Centro Cultural Carmen Solá de Pereira, en Ponce, así como la Casa Museo de los Reyes de Juana Díaz.

La festividad incluye música de aguinaldo, aunque otros músicos también cantan una que otra trulla, se ofrece comida y bebidas a los presentes y los anfitriones pueden hasta obsequiar juguetes a los niños como el caso de la familia Hernández, quienes incluye en la celebración la llegada de tres personajes vestidos de Reyes que entregan dulces y regalos a los niños, explicó Rodríguez Hernández.

Narró que su bisabuelo comenzó con esta tradición en el barrio Tallaboa Saliente, sector La Mata, en Peñuelas. La primera promesa fue en enero de 1915. Al morir don Antonio, su hijo José Antonio la continuó hasta su muerte en el 2008 cuando la tomó Rodríguez Hernández junto a su mamá.

La promesa consiste de 55 aguinaldos, 50 de ellos cantados a los Reyes y los últimos cinco los ofrecen a la Virgen de la Milagrosa, según la tradición en este hogar. Los últimos cinco aguinaldos son un rito en el que toda la familia se reúne frente al altar y a los que su salud se lo permita, deberán permanecer de rodillas.

Aseguran hubo sanación

“Doy fe y testimonio de que ha habido sanaciones”, aseguró Rodríguez Hernández, quien explicó que la electa representante Jacqueline Rodríguez, cuando era niña perdió la visión con polvo de cemento y durante una promesa la recobró frente al altar y allí le expresó a su mamá: “mami, mami, mira la virgencita”.

Rodríguez siempre ha sido la encargada de preparar el altar para la ocasión.

Las primeras promesas de Reyes de los Hernández fueron con un pequeño cuadro con el dibujo de los Reyes. Con el tiempo cambiaron el cuadro por figuras hasta conseguir las que actualmente utilizan que son de color dorado.

La adquisición de esas figuras también tuvo su misticismo para esta familia, quienes inicialmente no podían pagar el costo de ellas. “Nunca hemos usado reyes tallados. Son muy caros”, comentó Rodríguez Hernández.

La música juega un papel importante en las promesas de Reyes. Los primeros músicos de estas promesas eran familiares que tocaban instrumentos.

No obstante, Rodríguez Hernández destacó que los trovadores juegan un papel principal en la celebración porque tienen que improvisar sus versos con los Reyes y la Navidad como tema. En los pasados años los trovadores han sido Walter Alier y Antonio ‘Toño’ Bulted, quienes realizarán la promesa de este año.

“Ellos se van de aguinaldo jíbaro, el trovador improvisa”, dijo Rodríguez Hernández.

La Promesa comienza a las 3:00 de la tarde y puede extenderse hasta cerca de la medianoche. Durante ese tiempo hay un receso para la entrada de los tres personajes de los Reyes. Momento en el que también hay fuegos artificiales. Esos Reyes llegan hasta el altar donde cantan un aguinaldo.

Rodríguez Hernández explicó que, aunque todos los años reparten juguetes, esta vez solo alcanzó para los dulces, pero aun así la promesa no deberá ser interrumpida. Indicó que es una regla familiar no realizar peticiones para esta actividad por lo que ajustan la actividad al presupuesto familiar y al que se le acerca con un donativo.

Un elemento característico de las Promesas de Reyes es la cantidad de comida que reparten a los asistentes. El pasado año sirvieron unos 350 platos.

Esta vez tienen nueve pavos, un fardo de arroz para hacerlo con gandules, 400 vasos con arroz con dulce y ensalada para los asistentes que llegan de diversos pueblos. A esa comida se suman frituras y otros entremeses que se reparten durante la tarde y la noche. También ofrecen bebidas.

Rodríguez Hernández dijo que el día que muera, sus sobrinos y la próxima generación de los Hernández, tienen la encomienda de no dejar perder la Promesa de Reyes con más antigüedad que se celebra en Peñuelas.

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