Consumidores: ¿en negación?

Eva Judith López Sullivan, Ph.D

 

En la columna anterior, bajo el título Los consumidores, el periodo navideño y la Junta de Control fiscal traté de plantear lo que a mi juicio es el comportamiento contradictorio de los consumidores puertorriqueños. Deseo continuar comentando sobre estas contradicciones que pueden resultar peligrosas.

Los datos que se han presentado en los medios de comunicación indican que las ventas del llamado “Viernes Negro” superaron las expectativas de ventas en muchos negocios. Hubo cadenas que reportaron hasta un 25% de aumento en comparación con las ventas del año pasado.

El secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), Nery Adames, planteó lo exitoso de este ‘Viernes Negro’ por las ventas y porque no hubo situaciones que lamentar. Leí en un diario que el titular de DACO “se mostró complacido” por los resultados.

Hubo esfuerzos coordinados entre el comercio y DACO para que las tiendas contaran con suficiente inventario, información clara sobre las promociones y ofertas, seguridad y empleados para satisfacer las exigencias de los consumidores.

Adames reconoce que Puerto Rico es un país de un “consumo intenso” y esos niveles de consumo siguen altísimos. En términos generales, predomina el optimismo en el comercio porque los negocios apuestan a que las ventas de este periodo navideño superarán las del año pasado.

Ante tanto consumismo y optimismo me pregunto: ¿y el mañana? ¿el futuro? ¿que hay en las mentes y pensamientos de los consumidores boricuas? ¿leerán noticias? ¿estarán al tanto de lo que pasa en la Isla y de los cambios que se avecinan? ¿habrá un problema de negación colectiva?

Desde que pasaron las elecciones los medios de comunicación han presentado variedad de artículos sobre el tema. Han publicado diferentes entrevistas sobre la economía, las medidas de austeridad de la Junta de Control Fiscal y sus consecuencias en nuestra vida como pueblo.

Expertos señalan que las medidas de la Junta de Control Fiscal tendrían un impacto en todos los sectores de la economía local. En un diario se planteó que la Junta favorece, para cuadrar la caja del gobierno, recortar los gastos del sistema de salud, reducir la cantidad de municipios, alterar el subsidio a la Universidad de Puerto Rico, reducir el tamaño del Departamento de Educación y reformar las leyes laborales para reducir los costos de hacer negocios.

Recortar los gastos del gobierno implicaría reducir los servicios o ingresos de la población lo cual tiene un “costo social” en la calidad de vida.

Esta información se ha presentado en los medios de comunicación masiva: radio, periódicos y televisión, así como en las redes sociales. Podemos exponernos a ella (la información), atenderla, procesarla, analizarla y modificar conductas a raíz de lo que entendemos que podemos prevenir.  Pero también podemos evadirla porque nos resulte incómoda o no deseamos aceptarla como real y cierta.

Las expresiones: “son especulaciones”, “todavía no sabemos”, “hay que esperar”, pueden indicar falta de conocimientos… pero también puede ser negación.  Me pregunto ¿cuánto de lo que gastamos hoy nos podría hacer falta mañana?

Hasta la próxima.

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