Crónica de una pobreza anunciada

 

A Puerto Rico lo han empobrecido. Estadísticas especializadas posicionan a nuestra Patria en el cuarto país de mayor desigualdad socioeconómica de la región de las Américas; y mucho más empobrecido que el estado de Mississippi, el más pobre de los Estados Unidos Continentales.

Por tanto, establecemos un punto de análisis a la crisis económica más reciente, la del 2007-8, tenía que ver con el rediseño de la economía globalizada. Se hizo mucho más evidente las estrategias de las élites poderosas que tienen amarrado a los gobiernos para que legislen a su favor y no por el desaparecido Estado de Bienestar que vivieron nuestros padres y abuelos para la década del 1950-1970. Ese Estado de Bienestar se caracterizaba por la inversión y expansión de programas sociales (cupones para alimentos, seguro social, programas para atender a la familia, entre otros).

Sin embargo, el virazón que se ha visto desde la década del 80 hasta hoy evidencia la rampante desigualdad social y económica que ha dejado un legado de inmovilidad social. Es decir, aquel cuento de estudiar para un mejor trabajo ha quedado en entredicho. Hay un pequeño grupo que domina y acumula mayores ganancias por encima de grandes mayorías que se empobrecen aceleradamente.

Aunque la pobreza estructural de Puerto Rico no es nueva, si podemos dictar que se ha agravado mucho más desde esa crisis financiera donde la economía se ha reducido en un 12%, los activos del gobierno han decrecido en valor y se han perdido sobre 125K empleos.  Este último elemento tiene un impacto directo en las familias puertorriqueñas.  Lo que agudiza la inseguridad económica de estas y produciendo una sociedad mucho más empobrecida. Si bien el concepto de ‘pobreza’ se refiere a la incapacidad de una familia de generar ingresos suficientes para cubrir sus necesidades mensuales, el concepto de ‘inseguridad’ es la vía hacia esa condición.

Cabe preguntarse: ¿cuáles son las raíces históricas que condicionan nuestra situación de pobreza?

La pobreza de Puerto Rico está intrínsecamente relacionada con el orden sociopolítico colonial que desde el 1898 se enfoca en explotar nuestros recursos naturales y humanos del país para el beneficio del gobierno estadounidense y, un sistema neoliberal desde el 1980 libera el mercado y la economía global.

Sin embargo, los mercados dependen de la política; y en Estados Unidos y Puerto Rico, con su sistema cuasi corrupto de financiación de campañas y el ir y venir de personas que un día ocupan un cargo público y al otro están en una empresa privada (puerta giratoria), aseguran que los ricos se mantengan en su nivel de opulencia y la clase trabajadora y pobre se mantengan en la zona de vulnerabilidad.

La tasa de participación laboral es una de las más bajas en el mundo (40%), para febrero 2018 fue de 2,000 personas menos empleadas que el mes anterior. Un total de 974 mil y 20 mil menos que ese mismo mes el año anterior. La tasa de desempleo es de 10%, reflejado en 115 mil.

En Puerto Rico, donde la tasa de pobreza en términos de ingreso es de 45% (esto es, tres veces mayor que en Estados Unidos) puede verse el problema estructural que produce la colonia y el sistema neoliberal que agudiza la vulnerabilidad económica a sectores más amplios de la población.

El Centro para una Nueva Economía realizó un estudio en donde el 38% de los hogares carece de una cuenta bancaria, porque carece de dinero suficiente para depositar. Y los que tienen cuenta de cheques o ahorros, tienen una cantidad que difícilmente puede brindar estabilidad económica en caso de emergencia.

El 57% de los niños y niñas del país viven bajo el umbral de pobreza.

Otras necesidades que enfrenta la clase empobrecida del país son:

  1. Subnutrición, agua no potable
  2. Condiciones crónicas de salud
  3. Baja escolaridad- escolaridad colonizada
  4. Deserción escolar
  5. Analfabetismo
  6. Reducción en acceso a servicios básicos, de seguridad y de información
  7. Reducción en sus planes de retiro
  8. Pocas o ninguna recreación

En la medida que no se atienda el problema estructural y sus consecuencias estaremos experimentando mayores eventos violentos (narcotráfico, armas, drogas, etc.) debido a la escasez, desesperación y lucha por sobrevivir, deteriorando mucho más la sociedad.  Por tanto, el modelo al que debemos aspirar es a uno distinto al capitalismo neoliberal. A un modelo que distribuya equitativamente las riquezas producidas por el desarrollo formal de la gente y los saque del empobrecimiento social.

Por tanto, establecemos que la pobreza es una enfermedad socialmente construida. Es decir, somos los humanos quienes producimos las riquezas y un selecto grupo es quien las controla por encima de los demás.  Por lo que queda en evidencia, una clara violación de derechos humanos de los ciudadanos y ciudadanas de este país al impedirles avanzar a todos quienes viven en esta isla.  Sin la garantía de los derechos humanos, este país continuará yendo en la dirección opuesta al crecimiento económico y nuestro bienestar tanto físico, mental y social se verá más empobrecido.

¿Qué políticas públicas agudizan nuestra condición de pobreza?

Ha habido muchas que nos han llevado al empobrecimiento social son la Ley 20 y 22-2012 ofrece a Puerto Rico a que la inversión extranjera directa haga negocios aquí con 100% de beneficios contributivos. Es decir, sin pagar impuestos.  Se crean empleos asociados a las empresas y empresarios millonarios que aprovechándose de leyes como la Reforma Laboral garantizan mayores ganancias, no pagan impuestos y pagan salarios de hambre a la clase trabajadora.

La ley PROMESA se posiciona como la joya de la corona imperial en donde su intención principal es quitarnos todos el valor adquisitivo y valor natural para dárselo a los buitres.

Nos quieren pobres.

Ante el cuadro expuesto aquí, enfrentamos un grave problema de desigualdad social, económico y político. La escasez de empleo y trabajo digno se posiciona como la principal razón de esa desigualdad. Por tanto, la situación se puede atender y minimizar impulsando la autogestión ya sea como modelo alternativo o complementario.

En conclusión, la pobreza puede ser vista como un conjunto de relaciones sociales en las cuales las personas no participan de una vida social normal.  Esto incluye problemas que resultan en la estigmatización y el rechazo social.

La pobreza es una privación severa y moralmente inaceptable.

Para combatir la pobreza se necesita de un entendimiento multidimensional, multisectorial y multidisciplinario que promueva métodos participativos y respuestas participativas a la pobreza, principalmente dirigido al empoderamiento de los pobres.

Me pueden escribir a: puntocpr@gmail.com Le invito a que me siga en @puntocpr en Facebook y Twitter. Comas Nazario estudió Psicología Industrial/Organizacional (PhD), Asuntos Públicos (MPA) y Humanidades (BA).