De padre a hija el negocio de las natillas

PONCE – Xionet Meléndez Maldonado tomó la difícil decisión de renunciar a su trabajo a pesar del problema de desempleo que se vive en la Isla. La joven, residente de Ponce, obtuvo un bachillerato en Tecnología Cardiovascular y consiguió un empleo para realizar trabajo oficinesco.

Yo puse todo mi empeño en ese trabajo, pero la realidad es que no me llenaba. Me sentía estancada y deprimida. Mi bebé en ese momento tenía meses de nacida y apenas podía verla y dedicarle tiempo porque el trabajo me exigía largos turnos de tiempo extra. Mi estado de ánimo había decaído demasiado”, contó la joven de 26 años y añadió que lo que la había retenido en aquel empleo era el hecho de que necesitaba trabajar para ayudar a su esposo con los gastos de la casa.

Según Xionet, su mayor deseo era reinventarse y conseguir algo que le llenara y que, a la vez, le permitiera compartir más tiempo con su niña. “En ese momento la persona que vino a mi mente fue mi papá. Papi es bien importante para mí porque desde niña lo he visto batallar con diferentes condiciones de salud. Cuando pequeña no pude compartir con él como me hubiese gustado porque él pasaba largas temporadas en el hospital. Mi papá era un paciente renal, recibía diálisis, fue trasplantado de riñón y lo operaron del corazón. En realidad, lleva más de quince cirugías y nunca lo he visto quejarse. Al contrario, siempre me enseñó el valor del trabajo y la importancia de luchar ante la adversidad”, expresó.

Es entonces cuando Xionet recordó un postre que su papá preparaba y le pidió la receta para venderlo. “Se trata de una natilla gourmet. Es un postre de la gastronomía europea y que no es muy común en Puerto Rico. La elaboración total del postre tarda alrededor de 4 días porque requiere tiempo de reposo en cada paso. Es un postre exquisito, yo sabía que a la gente le iba a encantar” expresó la empresaria ponceña.

Félix Meléndez Rivera, padre de la joven, no lo pensó dos veces para ceder la receta de su postre a Xionet y creó diversos ‘toppings’ artesanales para añadir a las natillas. “Tenemos natillas con guayaba, café, cookies and cream, y pralines, entre otros, expresó la propietaria de Kaela’s Grandpa Desserts, quien seleccionó el nombre del negocio en honor a su papá y a su hija Mikaela.

La primera tirada de postres fue de 24, hoy día la elaboración y venta del producto es de alrededor de 500 postres semanales. “El negocio se ha convertido en una empresa de familia y me permite compartir tiempo de calidad con mi hija, con mi esposo y con mis queridos padres”, expresó Xionet, quien es hija única.

“El otro día le pregunté a mi papá que cómo se sentía de saber que yo tenía una empresa con una receta que era de él. Su contestación fue que se sentía feliz porque su mayor propósito en la vida era verme bien y realizada”, contó la joven.

Kaela’s Grandpa Desserts nos muestra la importancia de la reinvención, la creatividad y la perseverancia. Pero, por sobre todas las cosas, nos recuerda la importancia del amor; ese amor grandioso, puro y desinteresado que existe entre un padre y sus hijos. Gente como tú que nos llenan de esperanza y propósito.

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