De residencial público a cooperativa de vivienda ¿Será posible?

Se equivoca aquel que piense que en los residenciales públicos no hay gente capacitada, dedicada y solidaria.

Las cooperativas de viviendas por lo general se organizan para resolver un problema de residencia propia. Son muchos los ejemplos que conocemos en Puerto Rico. A estas solo le falta evolucionar hacia otro tipo de cooperación comunitaria.

Los residenciales públicos han sido estigmatizados, aislados y convertidos en negocio para los amigos de los políticos de turno.

Hacemos una propuesta para que los ciudadanos de los residenciales públicos se empoderen de su entorno, se organicen en cooperativas de viviendas y presenten sus propuestas para administrar sus propios residenciales u otras formas de cooperativas entre ellos.

Vivienda federal y los municipios, pueden contratar a dicha cooperativa para que los residentes se brinden sus propios servicios, entre ellos, administración, mantenimiento y limpieza. Esto crearía los empleos de calidad que necesitan los jóvenes de los residenciales.

Hasta aquí todo suena lógico y posible, pero tenemos que enfrentarnos a los grandes intereses económicos que se opondrán, más la voluntad unitaria puede derrotarlos.

El sentido de pertenencia “Este es mi barrio”, el orgullo de hacerlo por nosotros mismos y el modelo cooperativo, democrático y solidario son las garantías de éxito para estas propuestas.

Las Cooperativas de Vivienda tienen en su interior la capacidad de desarrollarse en múltiples formas de cooperación comunitarias. Pueden desarrollar otras cooperativas satélites como son las de limpieza, seguridad, producción de alimentos y toda una infinidad de posibilidades. Sugerimos un proyecto piloto en el residencial Portugués, en Ponce.

Finalmente, la Liga de Cooperativas de PR, la academia y los que soñamos con un mejor país, debemos actuar.