De vegetariana a empresaria

Por Angelique Fragoso Quiñones

angelique.fragoso@esnoticiapr.com

 

COAMO – Educar es su profesión, pero la agricultura es algo que por tradición familiar aprendió y que en momentos de necesidad económica pudo encontrar en el un respiro.

Sara Cristina Rivera Torres siempre trabajó como maestra de inglés por contrato, por lo que cada verano se quedaba sin ingreso y en ese periodo se complicaba la situación económica en su hogar.

“Cuando mis papás se retiraron se dedicaron un poquito más a la tierra. Cuando hago el cambio a ser vegetariana les digo que sembremos más porque yo consumo bastante”, explicó sobre como comenzó a aumentar la cosecha para minimizar gastos en el supermercado.

Al quedarse todos los veranos sin trabajo, su padre le recomendó que vendiera la cosecha que sobraba y, el dinero que obtuviera lo utilizara para sus gastos. Así nace Cosechas Kai.

“Me quedé sin trabajo en abril y de ahí en adelante lo que sacaba de los mercados era mi sueldo, hasta que volví a trabajar otra vez en octubre”, relató.

 

Proceso de siembra y cosecha

Rivera Torres reside en el sector Los Llanos, en Coamo, en una casa aledaña a la de sus padres. Explicó que la mayor inversión que deben realizar es en semillas y agua porque cuentan con terreno suficiente para sembrar e incluso ampliarse.

Entre sus padres y ella tienen dos cuerdas de terreno de las cuales menos de media cuerda es utilizada para la siembra de hojas de ensalada y diferentes vegatales.

Rivera Torres y su familia dedican sus tardes, de lunes a jueves, a trabajar la tierra y regar las plantaciones.

Esta útima es una tarea que realizan por goteo y en otras ocasiones a manguerazos.

La tarea de hidratar las plantas se dificulta grandemente, en muchas ocasiones, por tratarse de terrenos bastante secos.

Los viernes los dedican a cosechar y a empacar los productos que aseguran estar libres de químicos o preservativos.

Los sábados viajan a la Ciudad Señorial para vender sus productos en el Mercdo Agrícola Natural, ubicado en la calle Aurora, en Ponce.

 

Mercado cotizado

“Tenemos un público bien grande que quiere comer sano”, indicó.

Entre sus clientes más frecuentes se encuentran personas vegetarianas, mucho joven que hace ejercicios y busca desintoxicar su cuerpo, médicos que desean ser ejemplo para sus pacientes e incluso grupos de personas que aceptan retos de diferentes dietas.

El negocio de las hojas de ensalada y vegetales no es lo único que vende esta mujer empresaria, sino también unos produc los que llamó Aceites Kai.

“Soy fanática de los aceites y comencé a enfocarme en la aromaterapia y los aceites esenciales”, reveló.

Indicó -además- que buscan expandir su negocio y explorar otros mercados como suplir productos a restaurantes.

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