El asunto es reinventarse

Estas últimas semanas se ha dado a conocer el cierre de dos tiendas de origen norteamericano establecidas en centros comerciales: Payless ShoeSource y Charlotte Russe.

Se ha planteado en los medios de comunicación masiva que actualmente alrededor de un 15% de los espacios comerciales en la Isla están vacíos. No hay duda de que esta situación tiene un efecto detrimental para la economía.

En primer lugar, incrementa el desempleo. Por otra parte, se reducen los ingresos por concepto de los arbitrios y las patentes a los municipios y al gobierno central. Además, estos cierres desvaloran los bienes raíces comerciales especialmente la de los centros comerciales, ya que hay mucha oferta de espacios, pero no así demanda por estos.

Por último, estos cierres resultan en espacios vacíos que se convierten en un dolor de cabeza para la administración de los centros comerciales que deben “reinventarse” en la forma de alquilar espacios y a quién alquilarlos.

Ya hemos visto en Plaza Las Américas y Mayagüez Mall espacios ocupados por varios negocios con diferentes dueños y ofertas: jugos naturales, artesanías, harina de café, comida criolla, plantas medicinales y dulces boricuas, entre otros.

Son espacios donde, pequeños y medianos empresarios, acceden al consumidor de estos centros comerciales sin alquilar ellos solos un gran local, lo cual sería imposible con sus limitados recursos financieros.
Además, hay oficinas de servicios médicos como radiología, MRI, entre otros… en un centro comercial de la zona sur (Plaza Guayama), opera un CESCO.

Ante esta situación del cierre de tiendas, se ha vuelto a plantear un tema recurrente en los últimos años sobre los negocios al detal y los centros comerciales. La idea de que van a desaparecer tal y como los conocemos hoy día es cada vez más evidente.

Sin embargo, debo señalar que a través de la lectura de estudios y artículos que se he realizado sobre el tema, los investigadores de mercadeo coinciden en que los consumidores desean la experiencia de visitar las tiendas.

De acuerdo con Lindsay Baker de la BBC: “un sitio físico ofrece a los compradores la oportunidad de tocar, sentir y probar la mercancía. Y para las marcas de lujo, en particular, esto es muy importante”. Por ejemplo, comparar joyas requiere de un largo proceso de reflexión. Conlleva probarse la joya, pensarlo y volvérsela a probar…

Mis estudiantes comentan que les gusta medirse la ropa y los zapatos en las tiendas para ver cómo le sienta… y la compran ‘on line’. Es común ver compradores midiéndose sombreros, gafas, oliendo “los testers” en las tiendas.

Las compras son para los consumidores una experiencia, no es solo el proceso de adquirir un producto. Conlleva más que eso. Si es así, las tiendas físicas no serán fácilmente sustituidas por las compras on line. Entonces … es asunto de reinventarse. ¡Hasta la próxima!