El éxito profesional

El éxito en el mundo laboral es motivo de mucho estrés y de interpretaciones incorrectas. Al fin y al cabo, para ser exitosos en este mundo retante de las empresas, se necesita algo más que determinación. ¡Veamos!

El éxito es un concepto que cada persona define en sus propios términos, base de sus circunstancias individuales. Para poder definir apropiadamente el éxito es necesario entender y tener claro cuáles son nuestros valores, necesidades, habilidades y aspiraciones.

La realidad es que no existe una receta infalible para lograr el éxito, y además, esta experiencia humana se transforma continuamente a medida que nuestra civilización va evolucionando.

Todavía es muy común definir el éxito utilizando indicadores externos tales como ascensos, puestos altos dentro de la jerarquía organizacional, dinero en exceso, y ostentación de bienes materiales. Lo cierto es que la fama, la fortuna, los rangos y el poder no son sinónimos de éxito.

Son otras las señales que de forma más significativa pueden ayudarnos a evaluar si hemos alcanzado el éxito profesional. Algunas de ellas podrían ser:

• El placer sentido hacia la tarea que se realiza

• El significado que le otorgamos a nuestra labor

• Poder influir en los eventos de nuestro medioambiente

• Desarrollar un sentido de valor personal

• Poder ayudar a otros a alcanzar sus metas

Una recomendación para todos aquellos que comienzan su carrera es que consideren los ascensos y el crecimiento salarial como un reconocimiento al “éxito” ya logrado, en lugar de la razón principal de la estrategia profesional.

Existen infinidad de artículos y libros sobre cómo establecer metas de desarrollo profesional, así como sobre las técnicas de llevarlas a cabo. En este artículo nos interesa enfocar en un área que desafortunadamente se ha descuidado considerablemente en muchos hogares, y mucho más en las escuelas y universidades. Nos referimos al componente sico-social necesario para el éxito, en otras palabras, el manejo de nuestras reacciones a las frustraciones.

El ser un tipo “brillante” o estar cerca de la genialidad no garantiza el éxito en lo absoluto.  Es un elemento importante, pero no es necesariamente determinante. Nuestra parte emotiva está íntimamente ligada a las destrezas de relacionarse y ganarse a la gente, a la capacidad de perseverar ante las frustraciones, la habilidad de controlar nuestros impulsos y posponer la gratificación, de ejercer dominio sobre los estados de ánimo que nublan la habilidad de pensar, que nos impide ser sensibles y empáticos hacia otras personas.

Todos conocemos ejecutivos, empleados y “exitosos” profesionales que ven afectada su reputación por su mal carácter, por su impulsividad en la toma de decisiones y por la falta de humildad y empatía al tratar con otros seres humanos. Son esos los mismos que luego se ven obligados a disculparse por sus palabras y / o acciones.

A los jóvenes que comienzan, y a los que ya también saborean el “éxito”, a continuación, le compartimos algunas recomendaciones valiosas que pueden impactar muy positivamente su trayectoria profesional:

1. Autoevalúe sus destrezas de escuchar.  Hable menos y escuche con todo su cuerpo.  Haga preguntas abiertas, controle su deseo de interrumpir a su interlocutor, adivinándole el pensamiento de los demás.

2. Respete a las demás personas.  Sea cortés y esté consciente de que puede recibir lecciones de vida de la persona que menos usted se imagina.  En muchas ocasiones tildamos a los que ocupan puestos de limpieza y tareas más “sencillas” como a menos. Pero sorpresas da la vida, no sabemos de quién podamos necesitar en un mañana.

La autora es psicóloga industrial y se ha desempeñado como especialista en Recursos Humanos. Puedes escribirme a: serviciospadro@gmail.com o visitar: www.adapadro.net