El mar gana terreno en el sur

Por Sandra Caquías Cruz

Fotos: Tony Zayas

redaccion@esnoticiapr.com

 

La costa sur no está lejos de la erosión que ocurre en Ocean Park y Rincón, entre otras áreas alrededor del país, donde el mar desapareció la franja de playa y las olas socavan estructuras y amenazan costosas viviendas, hoteles y negocios exclusivos.

En el sur, la desaparición de débiles viviendas, casuchas de pescadores, caminos y calles vecinales, se debe a la inundación costera que ocurre cuando un evento atmosférico se aproxima a la costa y el mar golpea con furia el litoral. La pérdida de casas y carreteras en la costa sur ha sido paulatina.  No hay un conteo preciso de cuántas casas y en qué plazo de años han desaparecido.

Juana Díaz

Los residentes en comunidades a orillas del mar, la mayoría de ellos familias de escasos recursos, señalan que con el paso de los años han sido muchas las casas, caminos y carreteras que han desaparecido.

“Antes aquí (comunidad Islote, en Santa Isabel) había muchas casas”, señaló Guillermo Torres González, quien asegura que no duerme tranquilo pensando que en un mal tiempo su casa y vida está en riesgo.

“A veces yo no duermo”, dijo frente a una vivienda frente al mar y que el huracán María dejó bajo agua y sin techo, pero que él, con la ayuda que ha recibido, ha vuelto a levantarla.

“Aquí casi todos se han ido… ahí había palmas por todo eso”, describió Miguel Alvarado Santiago, residente en la comunidad Singapur, también en Juana Díaz.

Mientras, Miguel Rodríguez Zayas, de 55 años, quien se encontraba en la pescadería Mar de Galilea, en la comunidad Pastillo, dijo que precisamente esa estructura, el oleaje la ha ido golpeando y debilitando. “Desde que llegó María se ha ido comiendo más las casas. Por ahí pasaba un carro”, señaló un área frente a la pescadería.

La situación también ocurre en la comunidad Manzanilla, en Juana Díaz. Misael Guilbe aseguró que “cinco casas han desaparecido en esta área”. Señaló que los pedazos de cemento y piedra que había a orillas del mar son trozos de una carretera que conectaba de un lado al otro la comunidad y que terminó de desaparecer con el paso del huracán María, en el 2017.

Lo que los residentes describen no es la erosión por pérdida de playa y arena, son las inundaciones y marejadas que en momentos de huracán o fenómenos atmosféricos golpean y debilitan las viviendas o comercios, explicó Ernesto Díaz, director del Programa de Zona Costera del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA).

Comunidad Islote, en Santa Isabel.

“Más que erosión y pérdida de playa, como no hay tantas playas en el sur, lo que tenemos es penetración del agua (de mar) e inundaciones costeras considerables”, indicó.

No obstante, señaló dos áreas del sur donde es notable la erosión por pérdida de arena y playa. Una de esas áreas está en el Centro Vacacional Punta Guilarte, en Arroyo, y otra en un sector que se conoce como Las 80, en Salinas.

En el área recreativa y centro vacacional Punta Guilarte, en Arroyo, según describió, ocurre un “proceso interesante” porque, mientras en la porción oeste hay problemas de erosión y hay alguna de las unidades (casas de veraneo) cuyos cimientos la inestabilizan, en el área Este se ha ido acumulando arena y ensanchando la playa “tanto que hay cientos de metros de playa” que hace un tiempo no existían.

Señaló que, a diferencia de la costa norte, en la costa sur predominan los manglares y las aguas son más calmadas por lo que la erosión se ve menos y ocurre distinto. 

No obstante, destacó que en el sur hay carreteras construidas con muy poca elevación sobre el nivel del mar lo que provoca que resulten gravemente afectadas cuando hay eventos como los huracanes, y eso ocasiona la inundación costera.

“En el caso de un huracán, áreas como Playita Cortada, en Salinas, sufrieron muchísimo”, destacó Díaz.

Las áreas que han sido alteradas, donde posiblemente se haya hecho algún tipo de construcción sin mucha planificación y sin seguir normas estructurales o recomendaciones de expertos, según indicó, son las que enfrentan los fenómenos de erosión de estructuras por inundación costera.

Resaltó que “en Salinas hay una carretera en el sector que le llaman Las 80, donde hay problemas de erosión” que la agencia tiene identificada.

Comunidad Manzanilla, en Juana Díaz.

Es Noticia recorrió varias comunidades costeras de los pueblos del sur y el panorama se repetía una y otra vez: estructuras abandonadas y a punto de colapsar por los embates del mar; pilas de cantos de brea o cemento que detienen los golpes de las olas; pilotes que una vez sostuvieron una casa y ahora están en el agua, neumáticos enterrados en la arena, pedazos de maderas a orillas del mar, escombros, raíces de palmeras expuestas, troncos y madera a orillas de la playa,  entre otras muestras que evidencian abandono. Los residentes aseguran que también han sido abandonados por el Gobierno.

El alcalde de Santa Isabel, Enrique Questell, reconoce el problema y exhortó a los ciudadanos que cuando le brinden la oportunidad de salir a una vivienda segura lo hagan.

“Nuestra área costera, empezando por Islote, es un área que la construcción está muy cerca de la playa, antes y después de María han pasado sucesos en que mucha gente ha perdido su vivienda”, indicó.

“Tenemos mucha gente que se retiró de la comunidad Islote; es como el barrio Descalabrado, muchos cogieron el consejo y se ubicaron. En el sector Canta Sapo siempre hemos recomendado a los residentes que se vayan a un área más urbanizada”, indicó Questell, antes de dar por seguro que “en Santa Isabel el mar está reclamando esos terrenos”.

 

Comunidad Islote en Santa Isabel. Foto: Enzo Torres