El mosaico de la fe, ciencia y salud

 

“Mientras más estudio la ciencia, más creo en Dios”. A. Einstein

Un tema muy extenso para poder discutir en un blog semanal, pero de suma importancia poder abrir la puerta para que mediten y reflexionen en el mismo. Como todas las semanas les hablo como investigadora y doctora, pero hoy decido expresarme en otra faceta, como una mujer capacitada en la ciencia, pero fiel creyente en Dios.

Como investigadora, fui entrenada en entender como el método científico nos sirve para buscar respuestas a problemas que aquejan la salud de una población en particular.

Sin embargo, a lo largo de mi vida, he tenido el privilegio de ser bendecida en muchos aspectos de mi vida personal, profesional y espiritual. Estas experiencias me han enseñado lecciones muy valiosas que me han dado fortaleza y sabiduría, pero al mismo tiempo, he aprendido a desarrollar un grado de sensibilidad mucho más fuerte y un canal con Nuestro Creador sumamente especial.

He tenido la oportunidad de conocer muchos jóvenes profesionales de salud que son creyentes y a pesar de las pruebas que les ha tocado vivir, nos mantenemos en pie porque entendemos que nuestra profesión es un llamado al servicio al prójimo.

Como fiel creyente, comparto mi experiencia de cómo ejerciendo la fe en conjunto con la ciencia, se potencia la salud de los pacientes. Doy testimonio que mi carrera en el campo de la ciencia ha sido influenciada por la fe y espiritualidad para el beneficio de muchas pacientes con diferentes condiciones, por ejemplo, pacientes de cáncer y sus cuidadores. La ciencia ha logrado grandes avances en la salud, pero la oración y la fe, mueve montañas.

¿Cómo podemos definir el vínculo que existe entre la fe, ciencia y salud?

El ser humano debe estar en equilibrio en cuatro dimensiones principales (física, mental, social y espiritual). Una vez estas dimensiones se encuentren en equilibrio, el ser humano podrá gozar de una vida más gratificante. Cada esfera se puede ver como un “pequeño pedacito” de una obra divina que ha desarrollado nuestro creador. Nosotros, somos el conjunto de esas piezas, como si fuera un mosaico.

Sin embargo, cada pedazo de ese mosaico dependerá de la intensidad y la dedicación que cada uno de nosotros le dediquemos en nuestro diario vivir.

¿Qué nos debemos de preguntar para llegar a este equilibrio?

Antes de hacernos cualquier tipo de pregunta, es importante que el individuo entienda su condición clínica, pero también debe manejar el equilibrio entre las esferas que se afectan más debido a un diagnóstico de una enfermedad aguda o crónica, por ejemplo:

• ¿Qué será lo que me trae verdadera alegría a mi vida?

• ¿Qué será lo que me trae satisfacción en la vida?

• ¿Mi felicidad se basa en tener un carro nuevo, una nueva casa, un buen trabajo o lo defino como pasar tiempo con mis parientes y amigos?

• ¿Que relación tengo con Dios?

• ¿Permito que Dios actúe en mi camino?

• ¿Podrá influir la religión o la espiritualidad en mi salud?

• ¿Observo mi enfermedad como una oportunidad de cambio?

• ¿Estoy dispuesto cambiar para sanar?

Aparte de los beneficios que recibimos de la medicina convencional y teraupéutica, se ha confirmado en investigaciones del campo de la ciencia y de calidad de vida, que el tener una conexión con un poder superior ayuda al ser humano a lograr un excelente equilibrio para su salud.

Beneficios de la oración en la salud:

• bienestar

• mayor concentración

• pensamiento positivo

• disminuye niveles de ansiedad y estrés

• disciplina

• fortaleza para enfrentar pruebas difíciles

• paz y fraternidad

• solidaridad

• misericoridia con el prójimo

• recipientes de amor y comprensión

• integración a la comunidad

• sanación del alma y del cuerpo

Los beneficios de la oración se convierten en valores que incorporamos en nuestra vida, así como incorporamos estilos de vida saludable para beneficio de nuestro cuerpo y salud. De la misma manera que debemos tener cuidado extremo con nuestro cuerpo, también debemos tener mucho amor para nuestra alma y corazón.

Mediante el ejercicio de la fe, podemos llegar a tener una vida más plena, equilibrada y tranquila. Los invito a que mediten cuáles son las esferas que necesitan más atención para que de esta manera puedan ser mosaicos únicos en la sociedad. Todos tenemos diferentes pedazos que nos hacen una pieza única ante los ojos de nuestro creador. ¡Atrévete a ser un mosaico diferente!

Te invito a que me escribas tus dudas o comentarios a:  atrevete.vive@gmail.com. “Atrévete a vivir hoy con PLENITUD.”