El país eclipsado

 

El pasado lunes fuimos testigos de un eclipse solar, fenómeno que se produce cuando la Luna oculta al Sol desde una perspectiva de la Tierra. Los medios locales e internacionales lo cubrieron mientras miles de compueblanos/as, a las 3:30 pm, contemplaban el histórico evento. Hasta el comercio de las gafas especiales y otros artículos relacionados se llevaron su buena tajada.

Había que presenciar el eclipse pues no es algo que suceda todos los días. Pero como todo fervor, por un evento social o natural, con el pasar del tiempo, desvanece.

Puerto Rico se encuentra bajo un evento similar.  La diferencia entre el eclipse del lunes y el que pretendo plantear estriba en el tiempo de duración.  El primero permaneció apenas varias horas, mientras que el segundo lleva 119 -o 524- años sin moverse.

El país está bajo un eclipse total que cubre una historia llena de tensiones y conflictos, de conquistas y, por supuesto, de defensas. Al parecer, la prolongación de la penumbra que produce el eclipse, nos lo hizo olvidar.

Por ejemplo, el curso de Historia tradicional impartido en el salón de clases, funciona como un eclipse.  Se relatan importantes eventos y personajes a lo largo de los 524 años de nuestra “existencia”.

Sin embargo, se cuenta desde la perspectiva del Conquistador y no desde los que sufrieron el desplazamiento, el engaño y el atentado a Su Identidad. Es decir, se busca –y en algunos casos se logra- tergiversar la historia para construir un imaginario social donde se demonice toda idea o acción que sea contraria a la enseñada.  Así, olvidamos nuestros personajes ilustres y contextos donde se libraron las luchas más fuertes en defensa de la idiosincrasia cultural y de la vida puertorriqueña.

Esas historias alternas se encuentran en libros enfilados en bibliotecas y librerías y en historiadores que esperan que el destino nos encuentre con ellos.  Así, el eclipse total en cada uno de nosotros dejará ver la luz que intenta ocultar.

El eclipse total que tenemos de frente es la mentalidad colonizada producto de la ocupación militar externa desde el 1493 pasando por el 1898 hasta el presente. Esa mentalidad, intencionadamente planificada, diseñada y violentamente implementada, tiene como propósito que nuestra visión de Pueblo se mantenga enfocada en la penumbra.

La colonización colectiva se ha agudizado a través del tiempo para que no se cuestionen las condiciones que vivimos y, peor aún, criminalizar a quienes sí lo hacen.  Este eclipse total no es nuevo, para el siglo VII, el filosofo griego Platón lo había explicado metafóricamente en su libro República como la Alegoría de la Caverna.

En consecuencia, hoy muchos/as permanecen en la Caverna de Platón, mientras muchos eventos, que bien pudieron sacarnos del angustioso eclipse, han sido menospreciados o simplemente enterrados al olvido colectivo.

Algunos de esos eventos fueron:

• el Grito de Lares

• la ocupación militar del 1898 y el pase de Puerto Rico como botín de guerra entre españoles y norteamericanos

• la devaluación de nuestra moneda a un 40%

• la imposición del dólar como moneda única

• la Ley Foraker que dio todo el poder de Estados Unidos sobre Puerto Rico

• la americanización a través del idioma inglés sobre el español

• la concepción peyorativa de los nationals ante el norteamericano

• altos impuestos

• la violencia hacia los trabajadores

• la explotación de terrenos agrícolas para imponer el monocultivo

• la Ley Jones para imponer la ciudadanía estadounidenses a los puertorriqueños con fines militares

• los macabros experimentos hacia las mujeres puertorriqueñas

• La Ley de la Mordaza

• La Revolución del 1950 y los bombardeos en Utuado y Jayuya

• La Ley 600 (creación del Estado Libre Asociado)

• La industrialización bajo la Sección 936

• La Junta de Control Fiscal

Es muy probable que no haya incluido otros eventos de igual importancia.  No obstante, la idea está planteada. En el 2017, el país eclipsado comienza a zafarse de la penumbra que le sofoca. Como proceso de descolonización, la Luna se moverá para retar cuán dispuestos estamos a ver la luz del Sol.

El proceso exigirá sacudirnos las rodillas empolvadas y cicatrizar las heridas psicológicas causadas por el colonialismo.  Una vez en pie, miraremos hacia adelante y aseguremos que el eclipse total no oculte la luz de la libertad.

El autor es psicólogo del trabajo y las organizaciones. Para comentarios o sugerencias puede comunicarse a: puntocpr@gmail.com Síguenos en Facebook: @puntocpr