“El sacar una menor de la falda de mamá las marca”

Por Sandra Caquías Cruz

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Los motivos para que una niña sea removida de su hogar pueden ser diversos, aunque en muchas ocasiones, la razón que predomina en esas decisiones es que la menor es víctima de maltrato.

Y aunque esa conducta pudo venir de cualquier adulto, incluyendo a la progenitora, para las niñas del Instituto Santa Ana, ubicado en la región montañosa, su madre patológica es una figura ideal con las que crean fantasías de una vida de atenciones, cariño y buenos ejemplos, explicó la religiosa Ismaela Castro, directora del Instituto.

“La figura materna ellas la glorifican. Mamá es la mejor”, dijo sobre la conducta de las menores.

La religiosa recordó un caso en el que la maltratante fue la madre y la menor creó la ilusión de que su mamá se encontraba estudiando en una universidad de Estados Unidos por lo que no llegaba a verla. La realidad era que la mujer estaba en prisión.

En el Instituto Santa Ana conviven 15 niñas.

“Aunque mamá haya sido la negligente. Mamá jamás se denigra”, dijo la monja sobre la percepción que tienen las menores de sus respectivas madres.

Indicó que por el Instituto han pasado unas 400 menores, muchas mantienen contacto y han llegado a completar estudios universitarios y cuando se convierten en madres con muy protectoras de sus pequeños.

¿Cómo llegan las niñas? “Destruidas. Cuando ellas vienen, caen aquí y fantasean”, describió antes de destacar que “el sacar a una menor de la falda de mamá las marca”.

“Ellas no quisieran estar aquí, pero este hogar es un mal necesario dentro de la vida de esas niñas”, indicó.

“Yo no pienso que soy mamá. Yo pienso que soy un recurso que Dios puso en sus caminos, porque ese rol (de mamá) yo jamás lo voy a sustituir. Yo soy tierna con ellas, pero no soy maternalista”, describió.

El Día de las Madres las menores salen de pase a hogares certificados por el DF. Regresan el lunes.

“Lo que buscamos es que ese amor que aquí se les da, las marque. Ellas no quisieran estar aquí, pero es lo que hay como ayuda en el camino de ellas”, indicó la religiosa.

“Le enseñamos valores, para que ella florezca. Se lleve debajo del brazo este tiempo y que nosotros le impactemos, de manera que tarde o temprano eso rebote en sus vidas”, dijo. “Se van contentas”, comentó la religiosa de la Orden Ángeles Custodios.

Las menores tienen entre 4 y 15 años.

En el Instituto Santa Ana conviven niñas que tienen entre 4 y 15 años. El lugar se fundó tras un estudio de necesidades, el cual reveló que en la zona de la montaña habían muchas menores víctimas de maltrato, aunque actualmente la realidad es distinta y les llegan casos de diversos pueblos, la mayoría referidos por el Departamento de la Familia.

La religiosa explicó que la inmensa mayoría de los casos que reciben son de familias “en desventaja económica”, por el contrario, las familias con recursos económicos han tocado las puertas de este Instituto en busca de ayuda para hijas con problemas de disciplina. No obstante, el Instituto no es para ese tipo de casos, aclaró.

Por otro lado, explicó que distinto a lo que ocurre con la figura materna, las menores no mencionan a sus papás. “Papi no cuenta mucho. En muchos casos fue una figura ausente”, dijo.

En la rutina semanal las jóvenes se levantan alrededor de las 5:30 am. y antes de salir a la escuela deben recoger la cama, desayunar y realizar alguna tarea hogareña. Al regreso comen una merienda, se bañan y comienzan dos horas de tutorías, ven televisión y se acuestan temprano.

“Si volviera a nacer, esto mismo elegiría. Me siento feliz”, describió.