El ‘shopping’, los hombres y las mujeres

Uno de los temas que se discuten en los cursos de mercadeo básico es el fenómeno del ‘shopping’. En muchas ocasiones los estudiantes han planteado que es una actividad para mujeres y no para los hombres.

Los estudiantes varones se quejan de que las mujeres pasan horas en las tiendas y acaban comprando lo primero que vieron o ¡no adquieren nada! Para ellos este comportamiento es.. ¡incomprensible! Prefieren que vayan solas o las esperan fuera de las tiendas. La realidad es que cuando voy a Plaza las Américas, el área de la fuente de agua, está llena de hombres con bolsos esperando solos o acompañados con niños.

Jay H. Baker de Wharton University realizó una investigación titulada Men buy, Women shop, la cual presentó datos que reafirman lo que coloquialmente se comenta sobre el comportamiento de los hombres y de las mujeres en lo que se refiere a las compras.

Este estudio nos lleva a recordar el libro publicado en 1992 titulado Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus, escrito por John Gray que se convirtió en un best seller. No hay duda de que, los códigos de comportamiento, lo que las mujeres quieren expresar con sus palabras y sus valores existenciales difieren de los hombres.

Según el estudio de Baker, para las mujeres el shopping es una experiencia interpersonal mientras que para los hombres es algo instrumental. A las mujeres les encanta mirar y mirar dentro de las tiendas y las vitrinas, hablar con los vendedores y medirse ropa.

Los hombres por el contrario lo ven como una misión, necesitan comprar algo y van a buscarlo y salir de la tienda rápidamente. Ellos están interesados que el producto esté disponible, que haya estacionamiento y que no esperen mucho al pagar. Las mujeres, por el contrario, tiene más expectativas, desean que haya vendedores disponibles y que las hagan sentirse importantes. Comparan precios, investigan más y les gusta preguntar para conocer más sobre marcas, productos, etc.

Estas diferencias deben ser consideradas por los detallistas y empresarios. Deben recordar que es muy importante reconocer que hay diferencias entre los sexos en lo que se refiere a cómo compran. Ambos pueden entrar a una tienda a buscar un producto, pero las mujeres buscan más, desean interacción y contacto personal.

Por tanto, en tiendas que tiene a las mujeres como clientela principal es vital que los vendedores sean adiestrados adecuadamente para atender a las consumidoras exigentes. Deben desarrollar destrezas sociales, además de las de mercadeo.  En el caso de los clientes varones, hay que asegurar que el inventario cuente con suficientes productos y suministros, así como que haya un proceso de pago eficiente y un estacionamiento adecuado.

Por otra parte, al tratar de buscar una explicación a las diferencias en los comportamientos, Daniel Kruger, investigador de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Michigan, planteó que el comportamiento tan distinto entre ambos sexos en un centro comercial puede explicarse desde una perspectiva evolutiva.

Millones de años atrás, las mujeres se dedicaban a la recolección de frutos y los hombres se ocupaban de la caza. Estas estrategias de supervivencia que son diferentes se ven reflejadas en su modo de consumir.

Personalmente considero que el comportamiento obedece a las asignaciones que la cultura y la sociedad les han adjudicado a las mujeres. Les pregunto estimados lectores, ¿cómo evalúan su comportamiento como consumidores? ¿Consideran que hay diferencias entre hombres y mujeres? ¿Les gusta el shopping?

Puede escribir su comentario a empresasymercados@gmail.com ¡Hasta la próxima!