Entre galletas y sirenas

En noviembre pasado, escribí un blog sobre la educación de corte corporativo.  Ese sistema, básicamente, lo que persigue es el obtener y aumentar ganancias por un servicio que dice tener la capacidad de ofrecer.

Sin embargo, no debemos pecar de ingenuos como para no reconocer que, en el mundo en que vivimos, son precisamente ese tipo de corporaciones las que han deteriorado política, social y económicamente las sociedades humanas.  Ese sistema se llama capitalismo en su fase neoliberal.

Las diversas maneras que este sistema logra adentrarse en el tuétano social han producido una desigualdad sin precedentes en la época reciente.  Mientras esas corporaciones se hacen multibillonarias, “los/as de abajo”, “las grandes mayorías”, “el 99%” se empobrecen aceleradamente.

Por tanto, es imperante repasar lo que escribí hace uno pocos meses atrás, pues, nuestro sistema educativo está en jaque.  Comenzaron atacando y demonizando todas las gestiones de defensa del primer centro educativo del país: el sistema UPR.

Las manifestaciones que históricamente han evidenciado que, realmente, “en la unión está la fuerza”, el poder del gobierno a través de los medios corporativo siempre tergiversan dichos actos.

La opinión mayoritaria compró el discurso corporativo y fue alejándose de la huelga estudiantil hasta que el tiempo y el cansancio torció lo suficiente como para detenerla  temporeramente.

Ahora el turno en el círculo de fuego lo enfrentan las escuelas del sistema público.  Por años, las escuelas públicas, también, han sido marcadas con el carimbo del desprecio, discriminatorio y, hasta, delincuencial.

Hemos caído en la magistral trampa del neoliberalismo. Le llamo el canto de sirenas de la privatización.  Para esto, el gobierno establece 3 pasos básicos: 1) reducir/eliminar significativamente los fondos asignados a la agencia gubernamental, 2) se deteriora el servicio provocando disgusto en la gente, y, 3) se propone privatizar la agencia o servicio para que sea más efectivo y competitivo.

La manipulación de las masas ha sido consumado. La privatización se corona como el estilo de vida ideal y beneficioso para todos y todas.

El panorama antes descrito lleva décadas desarrollándose en Puerto Rico.  La molestia evidente en los/as maestros y directores/as es sumada a la baja reputación que tienen por parte de la sociedad, al mismo tiempo que sus salarios no recompensan el esfuerzo titánico de enseñar en un sistema que les da “galletazos” diariamente.

Además, los beneficios marginales son trastocados constantemente, llevando al magisterio a la eterna incertidumbre de un retiro que no se sabe a dónde habrá ido a parar.   Por tanto, la propuesta de privatizar escuelas se presenta como la respuesta salvadora del tedioso problema que enfrentan los/as docentes.

En fin, el magisterio queda preso bajo el poder de una secretaría empresarial que le interesa más su beneficio económico que lo que puedan aprender los/as niños/as y jóvenes puertorriqueños/as.  La selección de la educación será dirigida según lo que necesite el mercado laboral globalizado por encima de la especialidad del/a maestro/a.  Es decir, el atentado al derecho constitucional a una educación pública y gratuita para todos/as queda en entredicho cuando el fetiche por el poder económico supera el beneficio de la gente.

Hoy, más que nunca, debemos sacudirnos del marasmo, el conformismo e indefensión colectiva y despertar del cantar de sirenas que nos lleva a la deshumanización y a la miseria. ¡apoyemos al magisterio!