Escasez de cocos tras el huracán María

Por Sandra Caquías Cruz

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PONCE – Los sureños que acostumbran visitar el centro urbano de esta Ciudad para sentarse en la plaza pública a saborear un helado de coco -de los llamados ‘Chinitos’- terminan frustrados debido a la escasez de este fruto.

“No hay helado de coco”, repetía una y otra vez María Rodríguez Álvarez, empleada de la heladería King Cream, negocio que lleva más de medio siglo vendiendo helados.

Son cientos las personas que semanalmente acuden al lugar, desde diversos pueblos y algunos desde el extranjero, en busca de los famosos helados. “La gente pelea porque no hay helado de coco”, destacó la empleada.

Mientras, frente al mostrador, Minelys Ríos le repetía a su mamá: “Mami no hay de coco”. La mujer había decidido llamar a su mamá desde el celular para darle la mala noticia. “Mami decide, o de maní o guanábana”, le expresó antes que la empleada le aclarara: “tampoco hay de guanábana”.

‘Los Chinitos’ se quedaron sin helado de coco.

Ríos salió del local cargando con dos helados cuando se topó a la entrada con Margarita Pérez, quien llegó a comprar un helado para su esposo.

“Buenas tarde. Uno de coco y uno de guanábana, por favor”, dijo Pérez. “No tenemos”, le respondió la empleada antes de que le señalara el listado de sabores de helados que tenían, algunos de ellos, preparados con sirope. “Dame uno de piña y uno de fresa”, solicitó la mujer.

Rodríguez Álvarez explicó que antes del huracán tenía un vendedor de Patillas y otro de Isabela que le llevaban cocos secos, los de agua no les sirven para extraerle la leche y con ella es que hacen los helados. Los vendedores le han expresado que las palmas apenas sobrevivieron el huracán.

Los cocos que traen del extranjero, explicó, no les sirven porque los congelan y pierden sabor. “Después de descongelarlos hay que meterlos a las máquinas y guayarlos. No es lo mismo”, dijo.

Resaltó que igual les ocurre con las guanábanas. Tras el huracán son pocas las ocasiones en que han podido hacer helado de guanábana. Entre las frutas que han conseguido y están haciendo helados se encuentra: la parcha, la piña, los tamarindos y el limón.

En la Plaza del Mercado de Ponce la respuesta fue la misma: “Hay escasez de cocos”, dijo Altagracia Santos, quien los vende en el puesto de frutas y vegetales: ‘El Facilito’.

“Yo era la más que vendía cocos aquí. Mira, mis espacios de cocos, están vacíos”, mostró. “Después del huracán no hemos conseguido”, dijo Santos, quien compraba cocos a vendedores de Salinas, Arroyo y Patillas.

Otro que ha sentido la escasez de coco es José Ferrer Rivera, propietario del negocio ‘Los Cocos’, en la calle Capitán Correa, en Ponce.

“La mayoría de las palmas desaparecieron. Y los que tienen dos o tres cocos los quieren vender a unos precios exorbitantes”, expresó el hombre, quien vende coco hace 40 años.

Explicó que antes del huracán compraba los cocos a $1 y los vendía en $2.50, pero después del huracán los subieron a $1.25 por lo que deberá subirlos a un precio que los clientes no estarían dispuestos a pagar.

“La gente está apreta’ económicamente”, dijo el hombre que vendía unos 250 cocos a la semana. También vendía agua de coco en galones para comerciantes. Resaltó que los cocos se usan para preparar medicamentos y para bebidas.

Ferrer Rivera auguró que en año o año y medio podrá terminar la escasez de cocos del país.