Estudiantes con diabetes esperan ser atendidos

Por Sandra Torres Guzmán

redaccion@esnoticiapr.com

Comenzó el nuevo curso escolar y todavía decenas de niños con diabetes en el país aguardan por su derecho a un acomodo razonable, como estipula la Ley para la Atención de los Estudiantes con Diabetes Tipo 1 y Tipo 2 en las Instituciones Escolares Públicas y Privadas (Ley 199) de diciembre de 2015.

El acomodo razonable por razones de salud garantiza el manejo adecuado de la enfermedad en situaciones de emergencia mediante la capacitación del personal escolar, ya que estos casos no están registrados bajo los servicios de Educación Especial.

“Están arrastrando los pies. Los padres me dicen que (Departamento de Educación) está atrasado y tenemos mucha demanda”, denunció Tanya Lee Hernández Rodríguez, presidenta de la fundación Sugar Free Kids.

“Antes, con la ley federal IDEA (Ley para la Educación de los Individuos con Discapacidades) se les daba una charla en la escuela y con eso se cumplía. Ahora con la Ley 199, que es una ley criolla, hay que adiestrar al personal escolar, y son muchas escuelas y mucho personal que adiestrar”, señaló Hernández, quien reseñó que la cantidad de niños con diabetes tipo 1 en la isla ronda en los 10 mil.

De acuerdo a la educadora, la responsabilidad de iniciar el proceso recae en los padres que a su vez deberán informar a las autoridades escolares sobre la condición del menor, acompañado de una certificación emitida por el endocrinólogo pediátrico quien ofrecerá el plan de manejo para la enfermedad.

“Luego el director escolar escoge tres maestros por cada estudiante con diabetes que serán adiestrados por la Fundación Pediátrica de Diabetes. Allí se les darán unos adiestramientos avanzados en el manejo de diabetes, hipoglucemia, hiperglucemia, cómo aplicar insulinas, cómo hacer el monitoreo de glucosa y cómo aplicar el glucagón en caso de que el niño tenga un episodio de hipoglucemia”, explicó sobre la ley que cobija tanto a escuelas públicas como privadas.

Mediante el acomodo razonable de salud, el niño con diabetes tiene derecho a monitorear sus niveles de glucosa e inyectarse insulina en cualquier momento y en cualquier lugar, comer su merienda en cualquier momento o lugar e incluso, no debe hacer fila en el comedor escolar.

“Otro de los acomodos razonables es que antes de tomar un examen, el niño puede monitorearse la glucosa y si esos niveles están fuera del rango de los establecidos para ese niño, el maestro tiene que darle la oportunidad de tomar el examen en otro momento”, sostuvo la presidenta de SFK, organización que representa a 135 niños con diabetes Tipo 1 en el sur del país.

De hecho, una de las afectadas es hija de Hernández Rodríguez, quien comenzó esta semana en una nueva escuela en el área de Ponce y aún no ha recibido un acomodo razonable de salud.

“El Departamento de Educación trabaja muy lentamente con los casos y como es diabetes, la gente piensa que es algo normal y no es lo mismo un niño que un adulto con diabetes. No saben la importancia que es atender estos casos con premura entonces hay directores que no permiten al padre en la escuela, pero no se hacen responsables de lo que le pase al niño en el plantel”, manifestó.

Bajo la Ley 199, la escuela cuenta con 10 días naturales para celebrar la reunión con el personal escolar y los padres, y 14 días laborables para cumplir con la dieta en el comedor escolar.

Otro de los casos es el Edwin Miguel Alvarado Capestany, un niño ponceño de cuatro años de edad que empezará a cursar el kindergarten la próxima semana y, a pesar de que sus padres iniciaron el proceso en marzo de este año, todavía no ha recibido acomodo razonable. Su madre, Natalia Capestany Padilla, urgió al DE que atienda estos casos con premura.

“Edwin Miguel empieza el lunes, 15 de agosto y todavía no tiene una dieta aprobada por el DE. La directora ha sido muy diligente, pero nos estamos encontrando que no tiene acomodo razonable ni registro en enfermería escolar. No tiene nada”, dijo.

Capestany detalló que su retoño se inyecta insulina cuatro veces al día, “pero no presenta síntomas que puedan indicar una alta o baja en el azúcar. Por eso tengo que elegir si quedarme en la escuela como madre voluntaria o regresar cada dos horas”. Destacó que su familia ha invertido sobre $800 en certificaciones médicas para registrar el pequeño en el proceso.

“No me siento segura, me preocupa el bienestar de mi hijo. Hasta estoy analizando la idea del ‘homeschooling’ porque la burocracia del sistema escolar no garantiza que mi hijo estará bien atendido”, denunció.

El DE no contestó las llamadas para reaccionar sobre el tema.

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