Estudio confirma que peleas de gallos mueven $65 millones anuales

Por Redacción Es Noticia

redaccion@esnoticiapr.com

 

La Junta de Directores del Club Gallístico de Puerto Rico y el Movimiento Gallístico y Cultural de Puerto Rico coincidieron en que la prohibición de las peles de gallos daría un golpe a la economía que se estiman ronda en los $65 millones anuales.

Orlando Vargas Marzán, presidente de la Junta de Directores del Club Gallístico de Puerto Rico, presentó un estudio, realizado por la firma Advantage Business Consulting, el cual revela que las peleas de gallos generan 3,447 empleos directos entre las cabinas y las granjas de reproducción de las aves.

A eso sumaron, la compra de bienes y servicios que realizan a empresas locales que dan soporte a 3,827 empleos anualmente, lo que totaliza un aproximado de 7,274 empleos que generan a su vez otros 3,860 trabajos directos, indirectos e inducidos.

Los deponentes indicaron ante las comisiones de Recreación y Deportes y de Agricultura y Recursos Naturales y Asuntos Ambientales, que la criminalización de esta actividad será un golpe no solo al sector agrícola sino también a las arcas del gobierno que reciben fondos por concepto de la obtención de las licencias, permisos, impuestos y las patentes por la construcción de instalaciones.

Ambos compararon los efectos de esta prohibición a la que sucedió con el alcohol a principios del siglo 20, que disminuyó ligeramente su consumo, pero trajo como consecuencia un alza en otros tipos de delitos y desvió los recursos de la aplicación de otras leyes para combatir la violencia generada en el mercado negro del licor.

Por su parte, el representante José Pérez Cordero, reconoció que debido a la realidad política de la Isla será «cuesta arriba» ir contra el Congreso para que se permita en Puerto Rico las peleas de gallos. «No podemos ceder en el intento, hay que hacer todo lo posible», expresó.

Señaló que es necesario aclarar en Washington que, contrario a los estados en que esta práctica es ilegal y ha traído como consecuencia el trato cruel a los gallos, en Puerto Rico la industria está regulada.