Factores claves en el éxito profesional

El escenario económico que se anticipa para el futuro inmediato no es muy halagador. Se caracteriza por una economí­a lenta e insegura, una reducción significativa en las oportunidades de empleo tradicional, una ola de cierres y/o fusiones de compañías, una amenaza de guerra “diferente” (que por sí­ sola es suficiente motivo de preocupación) y por el otro lado, un exceso de personas buscando empleo.

No obstante, a pesar de este escenario, aún existen alternativas que fuera de toda duda pueden ayudarnos a enfrentar este “huracán” que nos azota. Nunca antes se ha tornado más evidente la importancia de “vivir” los principios que aparecen a continuación, y que por cierto no son nada nuevos. Aplica tanto para el que ya tiene un “trabajo” y lo debe cuidar a toda costa, como a aquel que está afanosamente en pos de uno.

Guías que facilitan el logro de metas

  1. Tener bien claro cuáles son los tres principios éticos que van a regir todos nuestros actos, palabras y gestiones. Cuando los valores descansan en una base superficial y llana, cualquier “camino da igual”. Los valores morales de honestidad, integridad, responsabilidad, entre otros, nunca pasan de moda.
  2. Las personas exitosas desarrollan a lo largo de su vida un sentido de propósito y dirección. Este sentido de propósito es el combustible que le da vida a nuestros sueños y objetivos. La falta de propósito  genera personas “veletas”.  “Hacia donde sopla el viento, hacia allá se van”. Pregúntese: ¿Cómo yo quiero ser recordado por los demás?; ¿Qué yo quiero lograr de la vida?, además de respirar, comer, dormir, y acudir a un trabajo como un zombie. ¿Qué imagen yo quiero proyectar, la de una persona í­ntegra y comprometida  o la de “no me importa nada” y vengativa?
  3. Una vez estamos totalmente seguros de lo que queremos y no queremos lograr de la vida, es necesario desarrollar un plan detallado de cómo se van esos sueños y/o objetivos deseados.  El plan debe tener un listado de las metas, las actividades que debo llevar a cabo para lograr dichas metas, los sacrificios que debo aceptar para lograrlas y una fecha que sirva de compromiso y estí­mulo. Este plan debe colocarse en un lugar visible y leerse todos los días.
  4. Es esencial establecer una red de apoyo con personas positivas y comprometidas con la superación personal y profesional. El positivismo genera positivismo. El cinismo, la cobardía y la amargura generan cinismo, cobardía y amargura.
  5. El desarrollo de una actitud mental positiva para poder lograr las metas que nos hemos propuesto es un requisito indispensable. Es necesario pensar en positivo. No se trata de si se puede, se trata de querer que algo suceda. Hay que dejar el pasado atrás y pensar que esta vez sí­ será diferente.
  6. El éxito en la vida cuesta disciplina y voluntad. Muy pocas cosas en la vida son gratis. Es igual que mantener el peso ideal. Este solo se logra controlando lo que se ingiere y manteniendo una actividad fí­sica adecuada y consistente. El éxito está atado a los valores, al uso del tiempo y hasta al manejo del dinero.
  7. Los puertorriqueños, por ser caribeños, tendemos a ser muy emotivos en la forma en que reaccionamos a las pequeñas y grandes frustraciones que la vida a diario nos presenta. De esa misma forma tendemos a encarar y solucionar los problemas.  Disparamos desde la baqueta y luego analizamos hacia dónde teníamos que apuntar. Es vital que re-aprendamos a separar las opiniones e interpretaciones de los hechos corroborables. A separar lo importante de lo no-importante. Las decisiones que van moldeando nuestra vida deberán provenir más del análisis objetivo y menos del “corazoncito impulsivo que nos domina”.
  8. Es importante estimular la buena convivencia y el trabajo en equipo a nuestro alrededor. Asumamos toda la responsabilidad de provocar el entusiasmo y el positivismo en los demás. Seamos ambientalistas, “protegiendo el ambiente sico-social” que compartimos con otros.
  9. Por último, y no menos importante, aprendamos de la adversidad y la derrota. Tomemos el volante de nuestras vidas con las dos manos y cada vez que algo nos salga mal o contrario a lo que esperábamos preguntémonos: ¿Qué debo aprender de esta lección de vida?; ¿De qué forma yo contribuí­ a que esto o aquello sucediera?.
  10. ¡Éxito!

La  autora es psicóloga industrial-organizacional y especialista en gerontologí­a. Puede escribirme a  serviciospadro@gmail.com