“Fui una joven llena de sueños que no eran reales”

 

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

PONCE – “Jamás pensé que fuera a llegar a la edad que tengo ahora”.

Eso pensaba Zorian Ortega Vélez cuando era adolescente. Tras una vida de muchas luchas, de pagar faltas y de trabajar duro, tiene su negocio de venta de ropa. “Hubo muchos errores que cometí que pudieron haber limitado que llegara hasta aquí”, afirmó.

“En algún momento fui una joven llena de sueños que no eran reales y cometí muchos errores por eso… hay veces que cometemos errores porque en el momento nos sentimos felices o sentimos que es lo correcto”, dijo mientras recapitulaba lo vivido.  

Zorian Ortega Vélez – Fotos y vídeo: Tony Zayas – tzayasponce@gmail.com

“Estuve en ambientes de riesgos, cometí errores que no son seguros para la vida de un ser humano”, recordó.

Zorian tiene 26 años. Es madre de dos niños, el mayor de ellos diagnosticado con espectro de autismo. Desde mesera hasta limpiar residencias están en su lista de lugares de empleos. “Me las busque de todas las maneras posibles”, indicó.

“Tengo que reconocer que no ha sido fácil. Tengo que decir que las fuerzas a veces no sé ni de donde provienen, pero esto es para mis hijos”, dijo en el mostrador de su negocio durante una entrevista con motivo del Día de la Mujer Trabajadora.

“En el momento en que fui preadolescente, no fue tan sencillo”, señaló. Zorian nació y vivió su niñez en Bayamón. En plena adolescencia el destino la llevó a Ponce.

Zorian era menor cuando fue trasladada del norte al sur. “La gente que he conocido, que se ha convertido como familia, han sido personas que la vida a puesto ahí, porque yo no conocía a nadie el día que llegué”.

“Antes de esto, yo desconocía de ellos. Ellos se ofrecieron a abrir las puertas de su casa para que yo sentará una base, y ellos sirvieron de ayuda en lo que me desarrollaba”.

Zorian se independizó a los 18 años. “Estaba sola en Ponce… Fue duro”, dijo.

 

De adolescente sola a dueña de un negocio

Las vicisitudes que pasó, en la que se fue a vivir sola en busca de definir lo que haría con el resto de su vida, la formaron una mujer más fuerte, describió.

En agosto próximo su tienda cumple dos años. Zorian se dedica a vender ropa de segundas manos a bajo precio, prendas de vestir que, en algunos casos, conservan sus etiquetas. La mayoría de las piezas son usadas. “Entiendo que ser vendedora ha sido algo que me encanta. Me siento bien feliz en lo que estoy”, dijo.

A media tarde cierra su negocio para ir a buscar el hijo a la escuela. En ocasiones, alguna amiga se queda en el local en lo que regresa con el niño para seguir vendiendo. Cuando tiene que llevar su hijo a terapia cierra la tienda o la abre más tarde. “Estamos tratando de llevarlo a que sea funcional”.

“Mi mayor consejo a las mujeres, es que hay que ser fuertes, creo que la fuerza y desarrollar madurez han sido las herramientas más importantes que me han hecho poder continuar y no caer en lo que hizo que mi vida no fuera positiva. Hay que ser fuerte”, afirmó.