Gobierno arrastra los pies en la reparación de las carreteras

Por Sandra Caquías Cruz

Fotos y vídeos: Tony Zayas

redaccion@esnoticiapr.com

 

VILLALBA – Conducir por las carreteras de la región sur, en especial las que son estatales, es una odisea para miles de conductores que hacen malabares para llegar a su destino sin perder un neumático y en el lapso de tiempo al que estaban acostumbrados antes de que pasara el huracán María.

Tener que detenerse alrededor de media hora en una congestión de auto rural en la que a un lado hay una montaña y en el otro un risco de cientos de pies, todo eso sin saber el momento preciso en que pueda proceder con la marcha, tiene cansados a miles de conductores que a diario transitan por la carretera PR-151 de Villalba a Orocovis u otros pueblos de la zona central.

“Esto es una cruz que hay que pasar todos los días”, describió Andrea Alvarado, residente en Caonillas y una de las primeras en la fila de autos que se formó en la PR-151 a la espera de que un empleado de una empresa privada le diera paso. Señaló que en ocasiones ha tenido que esperar hasta una hora.

El alcalde de Villalba, Luis Javier Hernández, denunció que las carreteras estatales, especialmente en la zona rural, se afectaron severamente con el paso del huracán María, de eso hace dos años, y al presente poco o nada se ha hecho para mejorarlas.

En la carretera PR-151 hay una compañía que realiza trabajos “remediativos” que debieron estar listos hace un año, pero que actualmente se desconoce cuando llegará ese momento. Cerca de ese lugar, en la PR-562 ocurrió un derrumbe que, tras el paso del huracán María, mantuvo incomunicada a la comunidad Apeadero, donde residen unas 400 personas.

El municipio logró limpiar el camino y sacar la montaña de piedras y tierra que interrumpía el paso, pero los trabajos llegaron hasta ahí. “A dos años del huracán, todavía estas familias están en la misma peligrosidad”, destacó el alcalde. 

Los que a diario conducen por esa carretera estatal están a la espera de la Autoridad de Carreteras y Transportación (ACT) para que mejoren las condiciones de esa vía. Mientras, cada vez que llueve el municipio acude y remueve las piedras que siguen cayendo de la montaña y bloquean el paso.

El alcalde dijo que ruega que no ocurra una desgracia. El proyecto para corregir la situación requiere de un geólogo y expertos que diseñen otra vía alterna o busquen la forma de que las rocas no sigan cayendo a la vía pública.

Mientras en el vecino pueblo de Coamo se complicó el panorama cuando la carretera PR-14, que conduce de ese pueblo a Aibonito, comenzó a llenarse de rocas que caen de la montaña. La carretera ha tenido que ser cerrada en varias ocasiones. La vía que deben utilizar los conductores como ruta alterna se encuentra en estado crítico, describió el alcalde de Coamo, Juan Carlos García Padilla.

Explicó que contrató una empresa para rellenar con asfalto varios huecos para que pudiera utilizar esa vía, pero que cada vez que llueve la situación de los huecos vuelve porque el trabajo es para resolver por unas semanas, pero no corrige el problema a largo plazo.

El panorama se repite en Guayanilla. Las carreteras estatales, especialmente las que ubican en áreas rurales, están en total abandono. El alcalde Nelson Torres Yordán dijo que el ayuntamiento ha invertido en tapar huecos, pero que eso es provisional.

Explicó que recién discutió con personal de la ACT porque le informaron que el proyecto de la carretera PR-378 estaba próximo a salir a subasta y resultó que era falso. La carretera no está en ese grupo. Tampoco está en el grupo la PR-377 ni la PR-3336. “Posiblemente para el año que viene”, dijo sobre la respuesta que ha recibido para mejorar esas vías. “Son miles de familias las que usan esa carretera, incluyendo guaguas escolares”, destacó.

“La gente sigue sufriendo allí”, comentó.

Explicó que la situación es distinta en municipios donde el alcalde pertenece al partido político en el poder y que, incluso, hubo casos de pueblos con menos habitantes y menor cantidad de carreteras a los que les han entregaron más toneladas de asfalto que a Guayanilla.

“A Guayanilla le dieron 170 toneladas de asfalto y hubo municipios azules, más pequeños, a los que le han entregado entre 700 o 900 toneladas”, señaló. “Es inaceptable y hasta frustrante para uno como alcalde, ver que el Departamento de Transportación y Obras Públicas es inoperante”, dijo.

 

Carretera estatal en Villalba cuyo trabajo debió finalizar el año pasado. (Fotos: Tony Zayas – tzayasponce@gmail.com)