“Huele a sangre todavía”

Fotos suministradas.

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

La tragedia en el salón de baile Pulse, en Orlando, estado de la Florida, no se borra de la mente de un puertorriqueño que sobrevivió al disparo que recibió en aquel ataque a tiros ocurrido hace un año en ese lugar, cuyo interior mantienen intacto.

Esa noche “todo estaba lo más bien”, describió AJ, un puertorriqueño sobreviviente de la balacera y que prefirió lo identificaran por esas dos letras.

Relató que a las 11:45 de la noche comenzó a llegar público, pero no fue hasta las 1:45 de la madrugada del 12 de junio de 2016 que “el tipo (atacante estadounidense Omar Mateen) entró disparando como un loco”.

“Ese tipo entró por la puerta principal y corrió por toda la discoteca disparando a todo el mundo”, describió AJ, quien recibió un disparo cuando intentaba sacar a una mujer del lugar.

AJ estuvo varios días en un hospital y aun en su cuerpo está la huella del disparo. Explicó que los abogados le pidieron no hablar con la prensa hasta que termine el proceso legal por lo que se reservaba muchos de los detalles del suceso.

“Huele a sangre todavía”, describió sobre aquel lugar -al que logró entrar- donde la noche de la masacre se llevaba a cabo lo que llamaban la ‘Noche Latina’.

AJ narró que aquella noche el asesino entró por la puerta principal. “Se reí­a como un loco”,  dijo. “Lo llegue a ver cerca. Estaba tirando (disparando) a lo loco”, indicó.

Unos de los salones de baile.

“No se esconda nadie que como quiera van a morir todos”, recordó de aquella madrugada que no sale de su memoria. Los disparos se escuchaban “como si fuera una guerra”, describió.

El asesino caminó disparando por todo el local, el cual tenía cuatro pistas de baile. Según escribió, el asesino entró a uno de los baños, donde se refugiaba un grupo de hombres, y le disparó a todos. Uno de ellos sobrevivió.

AJ aseguró que Pulse era una discoteca que la frecuentaba todo tipo de público no necesariamente de la comunidad LGBTT. “Va todo el mundo”, aseguró. El local se mantiene cerrado.

Interior de Pulse

AJ, un puertorriqueño que lleva 30 años en los Estados Unidos, alegó que son 51 los muertos porque dos que se encontraban en condición de cuidado murieron hace unos dí­as. En esa cifra, destacó, no está incluido el asesino, quien no salió con vida de Pulse.

El puertorriqueño dijo que los vecinos del área comentan que de noche escuchan gritos en el local, cuya propietaria mantiene intacto y que desea que sea clausurado una vez termine todo el proceso de reclamación para allí levantar un monumento en recordación de las víctimas.

Al lugar llegaron -este lunes- decenas de personas para participar de un acto de recordación y al atardecer tendrían otra actividad en un parque cercano. Los visitantes improvisaron un altar con velas, flores, figuras religiosas, la bandera de Puerto Rico y otros artí­culos.

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