Huevos de codorniz: de Ponce para el mundo

Por Eduardo L. Questell Rodríguez

Fotos Tony Zayas

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PONCE – Apostar a Ponce, desarrollar productos de calidad y dar sentido de pertenencia a la comunidad La Cantera, fue lo que movió al empresario jayuyano Manuel Batista Rodríguez, a lanzar un emprendimiento único en su clase: la producción a gran escala de huevos de codorniz.

“A este Jibarito le surge la idea, después del huracán María, de establecer una industria que ayudara a la gente. Todo el mundo se volvió loco buscando qué comer; y una persona que trabaja conmigo, me dijo que no había codorniz. Busqué en la Biblia el pasaje de que los hebreos se hastiaron del Maná y Dios le envió carne, una bandada de codornices. Así que me empapé de esto porque me apasiona la naturaleza y la agricultura”, relató.

Los huevos de codorniz, destacó, tienen grandes cantidades de nutrientes, vitaminas y minerales que son beneficiosos para el organismo. Poseen grandes cantidades de hierro, vitaminas A, B1, B2, C, D, E y H. De igual forma, tienen una alta concentración de calcio, fósforo, magnesio, potasio, proteínas y fibra, aseguran en la información que ofrecen a sus clientes. A este alimento le atribuyen el que ayuda a combatir enfermedades tales como la rinitis, el asma, el colesterol malo, infecciones pulmonares y migraña. Por otro lado, ayudan al buen estado de la piel y los ojos, la digestión y es bajo en calorías.

“Inicialmente partí por el camarón y luego la codorniz, pero me llevaba más tiempo, así que en octubre del 2018 empezamos y en diciembre pusieron los primeros huevos. Mi contacto inicial fue en Estados Unidos, de allá traje huevos fertilizados y empecé a producir, ahora tenemos el de aquí, la codorniz ponceña. Hemos invertido casi $90 mil en todo el proyecto, por eso queremos llevarlo suave y certero, pensando en los empleos que podemos crear dándole prioridad a la gente de La Cantera” .

El proyecto tiene unas 1,200 codornices, que producen alrededor de 600 huevos al día. El cantío del macho estimula a la hembra a poner huevos que son para consumo porque nunca nacerán. Aparte, tienen 120 codornices para continuarlas procreando, un macho por cada cuatro hembras. Estos animales duran hasta tres años fértiles, luego de eso la producción decae. Un huevo fertilizado debe pesar entre 13 a 17 gramos.

“Los polluelos nacen a los 17 días y en la incubadora hay que estar moviendo el huevo cada hora para que no se pegue. A los 14 días pasan a otra máquina donde ya no se mueve y en los próximos tres días nacerán. Luego de nacido aguarda 24 horas que se seque y los pasamos a las áreas de crecimiento. Los huevos pueden estar hasta una semana sin empollarse para entonces ir a la incubadora, mientras que los que se utilizan para el consumo luego de escogidos pasan a unos refrigeradores”, explicó.

“Este huevo es una fracción del huevo de la gallina, pero con la nutrición de tres o cuatro de ellos juntos. Son tan buenos que no contienen Salmonela, como los de las gallinas y si se caen no apestan como el huevo tradicional”, indicó.

“Mi esposa y yo comenzamos estableciendo las oficinas de nuestra empresa Individual Management, aquí en lo que fue la ferretería San José. Luego adquirimos este almacén y estas casas que eran de Ángela ‘La Pava’, la famosa tiradora de droga y también las antiguas facilidades del proyecto Amor que Sana. Hemos dejado las estructuras lo más intactas posibles, restaurándolas lo más cercano a lo original”.

“Me identifiqué con la gente de La Cantera y me gusta la gente de aquí. Para el tiempo del huracán los ayudamos y les limpiamos la carretera. Queremos seguir invirtiendo en La Cantera, quiero buscar historia de la comunidad”, dijo.

“El enfoque de consumo para este producto por ahora serán los gimnasios, los lugares de comida saludable y en San Juan hay restaurantes que ya están interesados. La inversión ha sido bien pensada y por eso todo el proyecto correrá con placas solares.

La idea de la producción de huevos de codorniz era entre otras cosas, para subvencionar la producción posterior de camarones. Vamos a tener 17 piscinas de 14 pies para esa producción, que debe comenzar para el mes de octubre. Pero simultáneamente tendremos otro edificio para producir la carne de codorniz y otro para el abono que se produce del excremento de la codorniz.

Ese tipo de producto se le puede proveer a los agrocentros, aquí lo produciremos, procesaremos y empacaremos. La idea es fomentar la siembra completamente orgánica, sin abonos artificiales.