Intensa la tarea de criar cerdos

Lograr que la carne siempre sea la misma y garantizar un sabor agradable, tierno y jugoso -que le permita competir con el mercado de carne extranjero- requiere de un proceso cuidadoso desde el momento de la inseminación de la cerda. (Foto Tony Zayas)

Por Angelique Fragoso Quiñones

angelique.fragoso@esnoticiapr.com

 

En Puerto Rico se come carne de cerdo durante todo el año, aunque el consumo es mayor en la Navidad.

Y precisamente esos cerditos que estará degustando esta Navidad, con toda probabilidad, son los que nacerán en estos días de principios de agosto, a casi cinco meses para la Noche Buena. Ese es el tiempo que tomará para que el animal cumpla 120 días de nacido y alcance unas 170 libras de peso.

La Cooperativa de Porcicultores de Puerto Rico conoce bien esa matemática y se prepara desde ya para suplir -lo más que pueden- la demanda de carne de cerdo al menos a diez de las 72 lechoneras que estiman hay en el País, así lo informó Ángel Rodríguez Roldán, presidente de la Junta de Directores.

Los porcicultores se enfrentan día a día con la ardua tarea de producir una carne con calidad estandarizada.

Al final de un camino terrero, cuesta arriba, en la Hacienda La Victoria, en Aibonito, está la porqueriza del porcicultor Carlos J. Rosario y su abuelo Agustín López, quienes trabajan de sol a sol para darle los cuidados necesarios a 30 cerdas madres que cada 114 días paren alrededor de una docena de cerditos.

“Esto es un trabajo de todos los días, cuando tengo que salir para hacer mis cosas, mi abuelo se queda, y cuando él tiene que salir, yo me quedo”, expresó Rosario, socio productor de la Cooperativa, quien describió la ardua tarea de criar cerdos con la exigencia de producir una carne con calidad estandarizada.

Lograr que la carne siempre sea la misma y garantizar un sabor agradable, tierno y jugoso -que le permita competir con el mercado de carne extranjero- requiere de un proceso cuidadoso desde el momento de la inseminación de la cerda hasta el momento de la entrega del producto final a los clientes.

 

Ciclo de crianza 

La porqueriza -con capacidad para aproximadamente 70 cerdos- está dividida en cuatro áreas: gestación, maternidad, destete y ceba.

Rodríguez Roldán detalló que el proceso comienza cuando el verraco se aparea con la cerda por dos ocasiones, una en la mañana y otra en la noche. Esto porque en horas donde la temperatura es calurosa la cerda no ovula lo suficiente. Y, en segundo lugar, porque el repetir el apareamiento les asegura que la cerda va a tener al menos diez cerditos.

Explicó que una vez la cerda está preñada permanece en el área de gestación alimentándose y durmiendo   hasta el día 107 de gestación, cuando la trasladan al área de maternidad para parir en aproximadamente siete días.

En Puerto Rico se consumen anualmente 76,000 cerdos para asar, de los cuales solo 9,000 son locales.

Según indicó el porcicultor Agustín López, una vez nacen los cerditos los descolmillan, le inyectan hierro, le cortan la cola, los vacunan contra los parásitos y los mantienen por 24 días en el área de maternidad para ser amamantados. Cumplido ese término -explicó – pasan al área de destete para alimentarse por sí mismos por 25 días adicionales.

Al cumplir el día 49 de su nacimiento, pasan a los corrales de ceba donde hasta el día 120 se dedican a comer para alcanzar las 170 o 180 libras, peso óptimo para su venta. Una vez cumplida esa meta los cerdos están listos para ser sacrificados.

“El trabajo de nosotros es venir a buscar los cerdos que ya están listos para llevarlos al matadero. Los recogemos, los pesamos, los llevamos luego al matadero y del matadero, salen para las lechoneras que es nuestro mercado principal”, describió Eliezer Maldonado Pagán, presidente ejecutivo de la Cooperativa.

La porqueriza de Carlos J. Rosario, en la Hacienda La Victoria, en Aibonito, es la más pequeña de las instalaciones que tiene la Cooperativa. Son cinco socios productores de la Cooperativa de Porcicultores de Puerto Rico, presentes en los pueblos de Aibonito, Cidra, Cayey y Salinas.

Entre todas las porquerizas tienen alrededor de 125 cerdas madres, cada una capaz de tener 2.6 partos al año. Rodríguez Roldán explicó que esta realidad les permite alcanzar una producción de aproximadamente 5,200 cerdos anuales, número que pretenden aumentar con la entrada de ocho nuevos socios que están en proceso de capacitación.

Uno de los logros de esta Cooperativa es que tan reciente como en mayo pasado comenzaron a mercadearse bajo la marca Cerdo Rico 100% de Puerto Rico, algo que –según explicaron- les ayudará a expandir y dar a conocer su producto en el mercado local.

 

Demanda de carne de cerdo

El porcicultor puertorriqueño, en lo menos que puede vender la carne de cerdo, es a $1.70 la libra, señalaron.

Las estadísticas más recientes del Departamento de Agricultura, que datan del 2014, estiman que solo el 6.18% de la demanda de carne de cerdo en Puerto Rico, es suplida por porcicultores locales.

“En Puerto Rico se consume 223 millones de libras de carne de cerdo al año, de esas solamente 17 millones de carne se producen en Puerto Rico, lo demás viene importado de Estados Unidos, Canadá y ahora de Brasil”, indicó Rodríguez Roldan.

Informó que en Puerto Rico se consumen anualmente 76,000 cerdos para asar, de los cuales solo 9,000 son locales.

Ante esta realidad, varios porcicultores de Puerto Rico – entre ellos Rodríguez- decidieron unir esfuerzos fundando en el 2013 la Cooperativa de Porcicultores de Puerto Rico, la cual se dedicaría específicamente a producir carne para las lechoneras del País.

Competir con el mercado de carne de cerdo extranjera les requirió mejorar la calidad del producto que ya producían y minimizar los costos de producción para garantizar un precio más bajo y atractivo para los dueños de lechoneras en el País.

Rodríguez Roldán dijo que el precio por la libra de carne de cerdo americano fluctúa entre $1.19 y $1.41, dependiendo la época del año.

“Para que haya un rendimiento mínimo para el porcicultor puertorriqueño, lo menos que se puede vender la libra es a $1.70, pero como la calidad compensa, nos compran”, enfatizó.