Jorge Brown: 50 años entre la música y el deporte

Por Héctor L. Meléndez

redaccion@esnoticiapr.com

 

Al hablar de Jorge Brown Morales nos viene a la memoria dos aspectos que a todos nos fascinan: el deporte y la música.

Brown Morales, nacido en la comunidad Bélgica el 22 de febrero de 1944, comenzó a practicar el béisbol a los 12 años en la categoría futuras estrellas del residencial Manuel de la Pila, en Ponce.

Años más tarde, se trasladó a New York donde sobresalió jugando en diversas ligas, entre ellas, las Ligas de las Naciones Unidas, de Brooklyn.

A su regreso a Puerto Rico, firmó su primer contrato -1965- con los polluelos de Aibonito en el  béisbol A, antes circuito de  béisbol aficionado.

Recordó que a ese equipo pertenecían varias estrellas, entre ellos, José “Cheo” Cruz, Luis ‘Pimba’ Alvarado, ‘Junior’ Báez, ‘Bucky’ Rodríguez, Raúl Mercado, Rafy Rodríguez López, quien era el campo corto, y ‘Peyo Tata’ Pacheco, entre otros. El dirigente del equipo era el contador público Antonio ‘Toño’ Feliciano.

El equipo era tan poderoso que enviaron a Brown Morales, junto con José Rosa y Carlos Franceschini, al equipo de Salinas. Así fue como Brown Morales     inauguró la temporada de 1966 con el equipo de Salinas.

Luego fue licenciado para colocar en el “roster” a un pelotero que provenía de las Ligas Hispanas de nombre ‘Coquero’ de Jesús, quien fue objeto de impugnación ya que este era ilegal para jugar en nuestra pelota.

Al año siguiente, Brown Morales jugó con Los Brujos, de Guayama. Con este equipo tuvo la oportunidad de jugar ante su antiguo equipo Polluelos, de Aibonito. En su trayectoria en el béisbol jugó en la Liga Preparatoria, con el equipo de Peñuelas, donde ayudó al campeonato.

Brown Morales logró el título de bateo con .370. Peñuelas entró a la “AA” y Brown Morales se adueñó de la posición de campo corto.

Luego los petroleros de Peñuelas realizan un cambio donde lo envían a Río Piedras a cambio de Heriberto ‘Gordo’ Feliciano. En Río Piedras se encontró que había tres jardineros cortos: Miguel Villaran, Juan ‘Yunque’ López y Carlos Pieve hijo. Estos fueron cambiados ya que Brown Morales se adueñó de la posición.

En la temporada de 1969, Brown Morales fue campeón bate con un robusto promedio de .414. En 1970, bateó para .392 arribando en la segunda posición en bateo en el país.

Tras esa demostración, fue invitado a participar en la Serie Mundial de Baseball en República Dominicana, donde bateó .300 como sustituto del cuadro interior y luego se adueñó del campo corto. Ese año fue a participar a la Copa Schaffer. También viajó a Barranquilla, Colombia, con el seleccionado de Puerto Rico, donde fue declarado campeón bate.

En 1971 participó -como tercera base- en los Juego Panamericanos que se celebraron en Colombia. Se mantuvo cinco años participando con la selección de Puerto Rico. Se retiró como jugador activo en 1982 con los cachorros de Ponce. Luego participó en el Baseball All Timers.

 

Amante de la música

El deporte no es lo único que le apasiona. Brown Morales es amante a la música. Tiene 60 años de trayectoria musical.

Comenzó en 1956 su carrera musical en el residencial doctor Pila, con el sexteto ‘Viudos del Ritmo’. Perteneció a la Banda de Acero de la Administración de Parques y Recreos Públicos.

De ahí pasó a formar parte del quinteto los Harmónicos. En 1973 organizó la Orquesta Creación, la cual lleva 43 años ininterrumpidos en la música puertorriqueña. Brown Morales se ha destacado como un gran percusionista durante todos estos años.

Tocó con grandes músicos en y fuera del país, incluyendo uno de sus grandes amigos, el ya fenecido Héctor Lavoe, el cual era como un hermano para él.

Luego de retirarse de su trabajo en la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, creó la Escuela de Béisbol que lleva su nombre. Aquí participan niños del área sur entre las edades de 4 a 14 años. Son pupilos de fundamentos, disciplina y otros aspectos muy importantes para su desarrollo.

Brown Morales lleva 23 años con la reconocida escuelita de béisbol. “Como jugaba los domingos doble juego, tocaba los viernes y sábados y si caía domingo el compromiso, tenía un sustituto musical”, recordó. “Me ayudó a llevar este ritmo, mi estilo de vida sano, no bebía ni fumaba”, añadió.

Brown Morales reside hace 32 años en la urbanización Star Light, en Ponce. Cuando llegaba de trabajar veía los muchachos de la urbanización jugar en un pasto, lo cual le motivó a comenzar a hacer un parque con los jóvenes de la urbanización. Recomendó a los jóvenes a “que estudien y que tengan mucha disciplina”. 

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