La calabaza se puede guardar hasta 100 días

Por José Herminio Zayas Bermúdez, MBA

Esta semana les traigo información sobre el cultivo de la calabaza. La calabaza o “Cucurbita moschata” es una hortaliza que se puede sembrar prácticamente en toda la Isla y durante todo el año, siempre y cuando haya riego disponible y la cosecha no coincida con la época de mucha lluvia.

A diferencia de otras hortalizas, la calabaza tiene la peculiaridad de que bajo condiciones óptimas de almacenamiento puede mantenerse por bastante tiempo (los agricultores la pueden guardar hasta 100 días en sus almacenes) una vez cosechada sin necesidad de refrigeración, mejorando su sabor, consistencia y color interno.

La calabaza es una planta dicotiledónea, herbácea y anual. Esta planta se conoce en otros países de habla hispana con los nombres comunes de auyama, ayote, joko y zapallo. Bajo la familia botánica Cucurbitaceae también se encuentran otras plantas cultivadas del mismo género Cucurbita, y de la misma u otras especies.

También hay otros tipos de calabazas y calabacines de invierno como la moschata, pepo, maxima y argyrosperma o mixta, cuyas frutas se cosechan completamente maduras al igual que nuestra calabaza.

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La calabaza requiere suelos profundos, sueltos y de buen drenaje. Lo ideal es un suelo del tipo lómico arcilloso con un pH entre 5.5 y 6.8. La calabaza produce mejor si el suelo tiene mayor capacidad de retención de agua.

Si necesita ayuda para seleccionar el lugar específico donde se realizará la siembra puede consultar a un agente agrícola, en el Servicio de Extensión Agrícola más cercano.

Antes de realizar cualquier operación en el campo se debe determinar si las condiciones de humedad del suelo son adecuadas para la preparación del mismo. En suelos relativamente llanos y libres de malezas, dos cortes de arado y dos rastrilladas deben ser suficientes si la aradura se ha realizado al grado de humedad apropiada.

Si después de dicha preparación quedan terrones muy grandes en el área de siembra, se puede pasar un rotocultivador o “rototiller”. Si se va a usar riego por gravedad, es necesario determinar si el predio necesita nivelación. La nivelación debe hacerse después del primer corte de arado.

De ser necesario aplicar algún abono al suelo, debe hacerse antes de la última rastrillada de manera que éste quede incorporado en el suelo. La calabaza no tolera suelos muy ácidos. Si el pH del suelo fuera inferior a 5.5 se debe aplicar e incorporar cal  por lo menos dos o tres meses antes de sembrar. Después de la preparación del terreno se forma la cama o banco. Por lo general se levantan bancos sobre el terreno si se esperan condiciones de lluvia y de retención excesiva de agua o si va a usar cubierta plástica.

En terreno con muy poca inclinación y mal desagüe se recomienda el trazado de líneas guías para establecer la dirección de los bancos con caída suficiente para evitar problemas de desagüe en el predio.  La próxima semana continuaremos con el cultivo de la calabaza. Si tiene alguna pregunta o recomendación no dude en escribirme a: jose.zayas5@upr.edu.

¡Hasta la próxima!

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