La compulsión por comprar

Por Eva Judith López Sullivan

 

Hace aproximadamente ocho años, se presentó en los cines la película Confessions of a Shopaholic, que trataba el tema de la compulsión por comprar.

El problema de las compras compulsivas se ha estudiado muy poco en Puerto Rico y he notado que siempre se asocia como una consecuencia de las estrategias de mercadeo de las empresas. Se le adjudica en gran parte al efecto de las campañas promocionales y las promociones de ventas de las que he hablado en columnas anteriores.

Hace un tiempo un universitario me entrevistó al respecto y pude notar que ya había establecido que la compulsión por comprar “es culpa del mercadeo”. Permítanme ofrecerle algunos datos muy interesantes sobre este problema.

Las compras compulsivas se definen como un trastorno psicológico del control de los impulsos, caracterizado por preocupaciones excesivas relacionadas con las compras y por la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos. Esta conducta está asociada o unida a estados de ansiedad, de irritabilidad o malestar y sentimientos de culpa. Una de las grandes e indeseables consecuencias de este trastorno es el endeudamiento. Además, los estudios indican que muchos compradores maniacos tienen problemas familiares y de pareja.  

El perfil típico del comprador compulsivo es una mujer, en los treintas, la edad media entre 31 a 39 años, de cualquier  clase social y nivel académico. De acuerdo a lo que he leído sobre el tema, entre las artistas de Hollywood que confrontan este problema se menciona a Eva Longoria, Victoria Beckham, Paris Hilton y Katie Holmes, entre otras. 

Otras mujeres reconocidas son Mary Todd Lincoln, Jaqueline Kennedy, Lady Diana, la periodista de Univisión María Antonieta Collins e Imelda Marcos. Esta última se dio a conocer por su desenfreno en las compras, especialmente de zapatos. Su adicción fue tan expuesta en los medios de comunicación masiva que se acuñó la expresión “el complejo de Imelda” para identificar a las compradoras compulsivas de zapatos. La periodista María Antonieta Collins escribió un libro narrando su problema titulado En nombre de comprar, firmar…y no llorar.

Como indiqué al comienzo de la columna, mucho se habla de que ese desenfreno en el consumo lo provocan los especialistas de mercadeo, las tiendas, los publicistas.

Sin embargo, hay teorías que apuntan a razones biológicas, a ciertas sustancias a nivel cerebral principalmente serotonina, norepinefrina y dopamina, que pueden provocar este desorden en el control de los impulsos. El tratamiento farmacológico para atender esta condición ha sido antidepresivos como Zoloft, Paxil y Prozac.

Por otra parte, los profesionales y estudiosos de la conducta señalan, que el trastorno básico en las personas que padecen de las compras compulsivas o la oniomanía, es la ausencia de una auto-imagen interior estable. La ayuda de especialistas de la conducta es vital. 

Al estudiar las vidas de las personas compradoras compulsivas se ha encontrado que presentan características y situaciones similares. Por ejemplo, se ha podido identificar en ellas problemas de baja autoestima, una niñez rodeada de carencias, con padres disfuncionales y maltratantes. Son personas que tratan de llenar sus vidas con productos porque cargan en su interior con situaciones dolorosas sin resolver. Es como si los productos pudieran llenar sus vacíos.  Se le han recomendado las terapias en grupos parecidas a la de alcohólicos anónimos.

El compartir con otras personas con situaciones similares puede ser un mecanismo reparador del estado de ánimo, así como una gran ayuda para desarrollar estrategias para manejar efectivamente este trastorno.

Hay otras estrategias prácticas como identificar pasatiempos y actividades que ayuden a la persona a ser más y mejor ser humano. Participar de clubes de lectura o de ecoturismo, por ejemplo.

Termino concluyendo que la búsqueda realizada para conocer más profundamente este fenómeno refuta lo que puede presentarse como un hecho. 

La literatura académica revisada no hace referencia a las estrategias de mercadeo de las empresas como los responsables de la compulsión por las comprar. Pueden comunicarse a 

empresasymercados@gmail.com ¡Hasta la próxima!

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