La huelga, los universitarios y la proyección de la UPR

La Universidad de Puerto Rico está viviendo unos momentos muy difíciles.  Sin entrar a discutir y analizar los cambios que podrían ocurrir por los recortes ya anunciados, deseo dar una mirada a la imagen de nuestro principal centro docente a raíz de este conflicto huelgario.

Llevamos dos meses en huelga. Este conflicto huelgario ha recibido mucha cobertura por los medios de comunicación. Se ha dado a conocer mucha información que ha provocado la molestia del pueblo.

Los puertorriqueños no pueden entender, y mucho menos aceptar, que estemos recibiendo salarios sin estar trabajando. Esto ha sido un dato muy comentado.  Incluso los periodistas han asumido posturas tratando de explicar que un grupo reducido de manifestantes hayan cerrado y mantengan clausurada la Universidad.

En uno de los programas radiales más escuchados se ha planteado en más de una ocasión que los demás miembros de la comunidad universitaria que no participan ni se expresan, dejan que unos cuantos hagan de las suyas porque ¡como quiera cobran! 

El 27 de abril los estudiantes irrumpieron en una reunión de la Junta de Gobierno. Hubo destrozos e insultos y mucha agresividad. Me quedé preguntándome si se molestaron con los dos representantes estudiantiles presentes en la reunión.

Habían estado horas esperando que le permitieran participar de la reunión para que le firmaran unos documentos en medio del tumulto visto en las redes sociales y en los canales de televisión. Los insultos, principalmente a la presidenta Dra. Fernández, dejaron a muchos con la boca abierta.

Estos planteamientos y sucesos que tanto han molestado a la opinión pública cobraron notoriedad después de lo ocurrido en el paro nacional del pasado 1 de mayo.

Los actos vandálicos que se suscitaron y de los que se ha responsabilizado a los estudiantes, alarmaron a muchas personas. Los planteamientos iniciales de que eran infiltrados y no estudiantes quedaron descartados cuando se ha ido conociendo que son estudiantes del recinto riopedrense.

Además, ha molestado los reportajes que plantean el estado de abandono en que se encuentran algunos de los recintos por que los estudiantes están dentro de las facilidades disponiendo de todo o de casi todo.

Hace una semana se dio a conocer en reportajes periodísticos que robaron artículos históricos de la Escuela de Derecho de la UPR y la vandalizaron. Los estudiantes que mantienen el recinto secuestrado no asumieron la responsabilidad del suceso.

El Consejo de Estudiantes de la Facultad de Derecho publicó lo siguiente: “repudiamos todo tipo de acto de violencia, vandalismo, intimidación y cualquier otro acto que atente contra el bienestar de vida y propiedad. Hacemos un llamado enérgico a la cordura y a que impere la sensatez mientras dure este proceso”.

La huelga surge por la oposición de la comunidad universitaria a los proyectados recortes de más de $450 millones, lo que supone dejar a la UPR inoperante.

Como universitaria, lo considero inadmisible. Creo firmemente en la educación pública. El proyecto universitario de la UPR ha tocado la vida de muchos puertorriqueños y su aportación a la calidad de vida de nuestro pueblo es incuestionable.

¿Cuánto conoce el pueblo la aportación de la UPR en el desarrollo social, económico, cultural del país? En particular, me pregunto, si los residentes de la zona sur conocen la aportación del Recinto de Ponce. 

Los rectores de los recintos, a diferencia de las universidades norteamericanas, no se visualizan como generadores de propuestas y fondos para sus centros universitarios. Ya es hora que asuman esa tarea.

Lo que discute y recuerda en estos momentos el puertorriqueño de a pie sobre la UPR han sido las escenas violentas que ha visto y los comentarios con verdades a medias sobre nuestros salarios.

La “intransigencia de los estudiantes” despierta coraje e indignación a los puertorriqueños… nuestra imagen esta como decimos coloquialmente “por el piso”.

Nuestra lucha debe ser la de todos por nuestra Universidad. La lucha y el apoyo del pueblo por la educación universitaria accesible. Pero si nos hemos ganado el repudio por nuestra conducta, ¿cómo vamos a lograr su apoyo?

¿Estaremos conscientes de eso?  Seguiremos reflexionando.

¡Hasta la próxima! Pueden comunicarse a: empresasymercados@gmail.com

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