“La Incertidumbre laboral”

¿Soy o no soy? La famosa frase del dramaturgo inglés, es breve pero profunda. Aplica a esos momentos que todos de una forma u otra, experimentamos a lo largo de la vida. Cuando el camino del andante, se bifurca y como en el Mago de Oz, preguntamos, ¿cuál camino debo tomar? y nos contesta el personaje: “¡Eso depende de hacia dónde quieras llegar!”

Estamos ante un océano de múltiples incertidumbres como colectivo. Desde el status polí­tico hasta si verdaderamente tenemos una crisis de liderato nacional.

En el  escenario laboral,  en estos momentos, empleados del sector público se enfrentan a lo incierto de si jornada completa o jornada reducida. A los que año tras año han vivido de la certeza de una extensión de contrato, puede que les llegue la hora cero.

Para mitigar este estado de situación colectiva, debemos tomar en cuenta lo siguiente:

  1. Aceptar que la incertidumbre es parte de la vida.
  2. No obstante, un estado incierto prolongado puede tener efectos nocivos en la salud mental y somática.
  3. Ante la incertidumbre, debemos tomar el toro por los cuernos. Y como promulgó Dale Carneguie, en el siglo pasado, preguntarnos:”¿Qué es lo peor que me pueda ocurrir?” y vivirlo. Tan pronto vivenciamos “lo peor”, un por ciento considerable de la ansiedad se reduce.
  4. Es importante ante un ambiente de turbulencia laboral, mantener el ritmo de productividad y cumplimiento hasta el último momento. La huelga de brazos caídos usualmente es un bumerang doloroso.  El sarcasmo y el cinismo no son herramientas sabias.
  5. Ante la incertidumbre, hay que vivir, como muy bien, exclamó el gran poeta español, Antonio Machado. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar, y al volver la vista atrás, se verá el camino, que nunca más volveremos a recorrer”.
  6. Debemos pues adoptar un espíritu de aventura. Paulo Cohelo nos dice en su gran obra “El Alquimista”- “Y ahora ¿quién será la víctima de un ladrón o un aventurero en búsqueda de un tesoro? El drama del aventurero es excitante.
  7. Jugar a la víctima no es saludable. Si no tenemos ahorros, y si vivimos de cheque en cheque, es el resultado de nuestras decisiones.
  8. Como nota final, hagamos un inventario de nuestros talentos, experiencias, y habilidades. Preguntémonos: “Si de mí, y únicamente de mí, dependiera mi futuro económico ¿cuáles son mis talentos?

Te sorprenderás de los resultados de esta reflexión. ¡Éxito!

La autora de este blog es psicóloga industrial-organizacional, gerontóloga y mediadora. Si tienes dudas o sugerencias puedes escribir a: serviciospadro@gmail.com o llamar al 787-690-1660.