La normalidad no quiere regresar al sur

Por Mario Santana

redaccion@esnoticiapr.com

 

Han pasado más de 11 meses desde que el huracán María interrumpió de forma dramática la vida pero la normalidad no regresa al sur, sobre todo a su extensa zona rural. Allí los caminos provisionales y las casas con techos de lona permanecen como heridas sin cicatrizar de una emergencia que todavía no ha dejado de serlo.

Cinco de los alcaldes de la región repasaron para Es Noticia el largo periodo de recuperación que cada uno ha tenido que enfrentar junto a sus compueblanos. Todos coincidieron que queda camino por andar y que la burocracia del gobierno federal y el de Puerto Rico han tornado ese camino en uno estrecho y empinado.

 

Larga espera por un puente provisional

El puente provisional para entrar al centro urbano de Villalba debió estar listo en febrero pasado, hace siete meses. Foto: Tony Zayas / tzayasponce@gmail.com

En Villalba, el huracán no es un recuerdo sino una bofetada diaria para decenas de miles de personas que entran y salen del casco urbano, donde vive la mayoría de la población y donde están las principales escuelas, la mayoría de las oficinas médicas y de servicios institucionales y hasta la fábrica de dispositivos médicos Medtronic, el principal patrono privado del municipio.

En la intersección entre las carreteras PR-149 y PR-151, muy cerca de la entrada al casco urbano, hay un puente que permanece roto, explicó el alcalde Luis Javier Hernández Ortiz. María lo rompió. “Es la arteria principal a la ciudad”, asegura.

Hernández Ortiz, como le pasa por lo regular a todos los alcaldes, representa el eslabón más cercano entre el ciudadano promedio y el estado o “gobierno”. Así que a él le llegan todos los días quejas provocadas por el largo y tortuoso desvío que hay que coger para entrar y salir del centro urbano y porque la promesa de un puente provisional de metal no acaba de materializarse.

Hernández Ortiz reconoció que las quejas lo que hacen es aumentar su estado de frustración, ya que los trabajos para instalar el puente provisional no están en sus manos.

El Alcalde sufre en carne propia lo que cuesta la ruta alterna convertida en principal ante la rotura del puente y que atraviesa carreteras vecinales y comunidades. Sin el puente, llevar a su hija a la escuela es un viaje de más de una hora. Antes de María, tomaba 20 minutos.

La situación en algún momento pareció que iba a durar poco, recordó Hernández Ortiz. Uno de los 12 puentes provisionales autorizados por las autoridades federales para Puerto Rico era ese, el de la PR-149.

Según el Alcalde, el puente provisional debió estar listo en febrero pasado, hace siete meses.

No es un problema de piezas porque todas las partes del puente provisional de metal están guardadas en una instalación que el municipio prestó para ese propósito, añadió.

El proyecto del puente provisional se le asignó al Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP). Fue esa agencia la que contrató a la empresa de construcción y la que se supone que lo supervise.

Según Hernández Ortiz, si se le diese al puente provisional la urgencia que merece los trabajos tomarían 24 horas al día los siete días a la semana, pero –alegó– a veces los empleados de la constructora terminan su jornada a las 2:00 de la tarde.

“Esto es un puente provisional. No me imagino cómo será con el puente permanente”, se lamentó este Alcalde.

 

En riesgo toda la urbanización

¿Cómo se reubica a toda una urbanización? La pregunta parece alucinante. Pero se la hace en serio el alcalde de Yauco, Ángel Torres Ortiz.

Se trata de la urbanización Luchetti. Desde el punto de vista estructural, no hay problemas con sus casas. Luchetti es una urbanización de casas de cemento como tantas otras a lo largo y ancho del país. El problema es el río Yauco, que cada vez que llueve torrencialmente se mete en el lugar y deja agua, fango, piedras y destrozos. Así había pasado con el huracán Georges, en 1998; así pasó con María; y, según el Alcalde, así volverá a pasar con otro huracán.

En María, la crecida del río no perdonó a ninguna de las 125 casas de Luchetti. Las pérdidas de muebles, enseres y ropa fueron cuantiosas. “Todas las casas están en riesgo”, sostuvo Torres Ortiz.

Y no es solamente allí: 27 familias de Chichamba y cuatro de Pasos de Quebrada también deberían ser reubicadas porque a ellas también se les mete el río Yauco, según Torres Ortiz. La alternativa a mudar a más de 150 familias es canalizar el río, pero es cuesta arriba por los costos y permisos que require.

 

La montaña se llena de caminos provisionales

Yauco tiene forma de cono. El casco urbano está en la parte estrecha, al sur. Al norte, la geografía yaucana se vuelve cada vez más montañosa hasta colindar con Maricao, Lares y Adjuntas. Allí, en esas montañas, está otro de los dolores de cabeza que dejó el huracán María.

Abrirse paso por los barrios y sectores del norte fue una tarea titánica.  Muchos de los caminos municipales y vecinales se perdieron, junto a puentes vados.

En el sector La Salvación, de la comunidad Río Prieto, se perdió un kilómetro de carretera. En el sector Cotuí, del barrio Diego Hernández, un puente vado quedó destruido y en sector El Burey, del barrio Sierra Alta, se averiaron ocho.

Son muchos los barrios y sectores afectados, porque María dejó el campo de Yauco lleno de caminos provisionales. En algunos casos, como en el sector Jalda del Río del barrio Algarrobo, el espacio que dejó el huracán apenas permitió un camino provisional no asfaltado. Seis familias tienen que dejar sus carros en un extremo y seguir a pie hasta sus casas.

El municipio ha sometido a la Administración Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) 126 proyectos de infraestructura que suman $52 millones.

“FEMA ha sido muy lenta”, se quejó Torres Ortiz. La agencia federal, según el alcalde, apenas ha visitado 23 de los 126 lugares donde proponen proyectos. “Es nuestra mayor frustración”, dijo.

Adjuntas tiene una geografía similar a la del norte de Yauco. Y los problemas que dejó María también son similares.

El alcalde Jaime Barlucea contó que, a 11 meses de María, permanecen los desprendimientos. En el sector Ballajá, un puente vado y un tramo de carretera están en tan mal estado que cuando llueve sencillamente no puede usarse. Cerca está la escuela vocacional agrícola José Barceló Oliver, una institución importante en esta region.

En el sector La Cumbre del barrio Saltillo, a orillas de la carretera PR-123, todavía no se ha podido reparar un desprendimiento de 20 pies de profundidad.

Otro desprendimiento, esta vez en la carretera Valdés, en una de las entradas al casco urbano, requiere no solamente rellenar la carretera sino construir un muro de contención. Y en la urbanización Colinas de Adjuntas, el huracán dejó un desprendimiento que sigue impidiendo que dos familias vivan en sus hogares.

Barlucea estimó que son más de 50 los desprendimientos que requieren proyectos mayores de reparación. Todos, explicó, han sido sometidos a FEMA pero la agencia ha aprobado 10.

Es improbable que los diez proyectos comiencen todos este año, a pesar de la necesidad de la gente. Explicó que FEMA requiere que, antes de la subasta, se lleve a cabo un estudio para cada obra.

El proyecto más adelantado es el del desprendimiento de Colinas de Adjuntas. Pronto contratarán a la empresa que hará el estudio que exige FEMA, explicó.

El Alcalde señaló que hay reparaciones de carreteras que están en manos del DTOP y, por lo tanto, no requieren de los estudios y otros requisitos de los proyectos bajo el control de FEMA. Por eso se pregunta por qué también esos proyectos se están tardando. “Hay que agilizar los procesos en el DTOP”, dijo.

 

Los seguros no pagan

En general, los alcaldes criticaron la tardanza con la que las aseguradoras han respondido a los daños sufridos en la propiedad municipal.

Por mandato de ley, los municipios tienen que asegurar sus instalaciones físicas, incluyendo canchas bajo techo y parques de pelota.

FEMA no compensa por aquellos daños que haya sufrido una propiedad municipal si están cubiertos por un Seguro.

El alcalde de Juana Díaz, Ramón Hernández, espera por la asignación de fondos para volver a construir el tablado. Foto: Tony Zayas tzayasponce@gmail.com

El alcalde de Juana Díaz, Ramón Hernández Torres, contó que hace tiempo sometió reclamaciones por daños que ascienden a $7 millones y la aseguradora solo ha pagado $750 mil.

Hernández Torres explicó que han esperado tanto que decidió no esperar más y buscar fuentes alternas para lograr financiar los trabajos que requieren.

Uno de los proyectos para el que buscará fuentes alternas al seguro es la reconstrucción del paseo tablado de la comunidad Camboya. El Alcalde dijo que el proyecto tiene un costo de $1.2 millones, ya contrataron el diseño y los permisos de la obra y están listos para subastarlo.

Si no paga la aseguradora, su plan es utilizar un dinero producto de una demanda contra el Centro de Recaudación de Ingresos Municipales. “Estamos negociando un depósito de $1.6 millones”, dijo.

En Villalba, la aseguradora no ha respondido por ninguno de los daños que causó el huracán en la propiedad municipal, denunció el alcalde Hernández Ortiz.

La propiedad municipal afectada por María incluye el centro de envejecientes, el cual “colapsó”, según el Alcalde, así como la estructura que alberga la Oficina de Manejo de Emergencias y la policía municipal. Hernández Ortiz dijo que, ante la falta de respuesta adecuada de la aseguradora, han contratado una compañía de abogados.

El Alcalde no descartó unirse a la demanda de clase que han radicado en el Tribunal de Primera Instancia de San Juan varios asegurados privados contra sus aseguradoras, un recurso en el que la principal alegación es –precisamente– la demora de las compañías aseguradoras.

En Yauco, la situación es similar. El gobierno municipal de Yauco sometió reclamaciones que ascienden a $7 millones y lo que ha pagado la aseguradora ha sido medio millón de dólares, según el alcalde Torres Ortiz.

El alcalde explicó que contrataron un “bróker” de Estados Unidos cuyos servicios incluyen el llevar las reclamaciones a los tribunales.

 

“El Hotel está destruido”

El alcalde Juan C. García Padilla, tenía esperanzas de que el hotel Los Baños de Coamo llevara actividad económica. Foto: Tony Zayas / tzayasponce@gmail.co

En Coamo, el alcalde Juan Carlos García Padilla tenía esperanzas de que el hotel Los Baños de Coamo trajera mayor actividad económica y empleos. La Administración de Terrenos había comprado el hotel el cuatrienio pasado y había suscrito un contrato con el municipio para administrar la hospedería.

El huracán María acabó con esos planes. “El hotel está destruido”, reconoció el alcalde.

Los baños públicos sí reabrieron hace seis meses, pero del hotel solo quedan los escombros. Lo peor es que, según García Padilla, el hotel no tenía un seguro que cubriera los daños estructurales. Solo había seguro para el mobiliario y los enseres. Ahora le están solicitando entre $5 millones y $7 millones a FEMA para reconstruir el hotel.

 

Llegó la luz pero…

Lo que sí parece haberse superado es la falta de luz. En Coamo, el servicio eléctrico apenas se restableció para todo el municipio hace tres semanas, siendo el barrio Coamo Arriba el ultimo.

En Yauco, el servicio se restableció hace seis meses excepto para menos del 5 % de los residentes, quienes debieron esperar cuatro meses más.

En Adjuntas, la mayoría tiene luz desde hace más de 10 meses pero el Alcalde está preocupado por el estado de muchos postes del tendido eléctrico cuya madera está podrida.

En Juana Díaz, la luz se restableció hace meses pero sigue dando problemas. En el barrio Pastillo, el servicio de energía es tan deficiente que, según el alcalde Hernández Torres, el sistema de bombeo de aguas allí funciona con dos plantas eléctricas.

El Alcalde sostuvo que ha llevado el problema ante la atención de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) y la respuesta que recibe es que no tienen materiales suficientes para reparar los postes.

 

Críticas a Vivienda

El alcalde Hernández Torres, por su parte, criticó la gestión del programa Tu Hogar Renace en Juana Díaz. Este programa cubre reparaciones básicas.

Según el Alcalde, el Departamento de la Vivienda le dice que el programa ha invertido $13 millones en Juana Díaz. Pero Hernández Torres cree que esa inversión no se refleja en los toldos de lona instalados. “Me sorprende y me huele mal”, dijo.

También criticó la respuesta de Vivienda ante la invasión de 39 casas en el sector Manzanilla. Estas casas se construyeron hace una década para la comunidad La Atómica, cuyos vecinos debieron abandonar sus hogares ante el riesgo de sufrir inundaciones. Entre rumores de vicios de construcción y dejadez gubernamental, las casas permanecieron deshabitadas hasta que la crisis de María provocó la invasión. La posición del Alcalde es que a los invasores se les debe permitir quedarse en esas viviendas y tener servicios de agua y luz.

 

El estado de la gente

No solo han pasado 11 meses del azote de María sino que Puerto Rico entró en la parte más activa de la temporada de huracanes. ¿Cómo se siente la gente? “La gente está nerviosa, está preocupada, especialmente por el sistema eléctrico”, dijo el alcalde de Coamo.

“La ciudad tiene buen espíritu pero hay familias en varios sectores con el techo azul o no han podido regresar a sus casas”, comentó el alcalde de Villalba.

“Hay mucha preocupación, sobre todo en nuestra zona montañosa”, dijo el alcalde de Yauco.

“En términos generales ha regresado la normalidad pero detrás del rayo de sol hay gente esperando que le den ayuda y hay gente con daño emocional”, dijo el Alcalde de Adjuntas.