Las universidades ante la crisis

La situación que vive la educación universitaria de Puerto Rico es complicada. El mercado que atienden ha sufrido grandes cambios y las tendencias no son muy alentadoras.

Por ejemplo, la baja en las matrículas que han experimentado las universidades contrasta con el auge de los institutos y colegios técnicos. Esto ha provocado que universidades privadas hayan decidido considerar estas ofertas académicas además de contar con bachilleratos y estudios graduados.

Los recintos de la UPR no se han movido a aprovechar esta tendencia. Además, después del huracán María, muchos estudiantes no regresaron a continuar sus estudios ya sea por problemas económicos o por mudanzas. Esta situación la vivieron todas las universidades.

Como profesora de mercadeo, observo las promociones pautadas a través de los diferentes medios de comunicación, además de los billboards y las redes sociales. Hay recintos que tienen presupuestos asignados para atraer y dar seguimiento a los estudiantes prospectos.

La Universidad de Puerto Rico, que atraviesa una crisis económica, no hace uso de estrategias de promoción como lo hacen las instituciones universitarias privadas. Y nos hemos quedado rezagados. Los datos publicados señalan que las instituciones de educación superior privada atendieron al 70% de la matrícula estudiantil el pasado año académico. Al interior de la UPR se ha recomendado el cierre de programas académicos, de recintos y la fusión de ofertas académicas, entre otras cosas.  Considero que puede haber programas académicos y hasta recintos que podrían desaparecer.

Considero que es urgente que las autoridades universitarias públicas consideren planificar esfuerzos y desarrollar estrategias que les ayuden a atraer estudiantes y ¡retenerlos! Esto requiere cambios profundos que requiere modificaciones de las estructuras, de los procesos y de contenidos de programas académicos…  En esta columna no pretendo hacer un análisis sobre estos cambios, sino comentar aspectos que son relativamente sencillos y se pueden corregir y attender.

Como saben, enseño en el programa de Administración de Empresas. Estoy convencida que es importante potenciar los cursos con la tecnología. Esto va a requerir que se planifiquen los cursos para hacer uso de manera más eficiente de las escasas facilidades con las que se cuentan.  Además, no podemos tener un programa de mercadeo sin cursos de mercadeo digital. Es evidente que las empresas grandes y pequeñas están utilizando las redes sociales y muchas han optado por incorporar el e-commerce. Además, ha crecido la popularidad de las investigaciones de mercadeo on line. Estos cambios van a requerir que la facultad se readiestre… ¡Nos reinventamos o desaparecemos!

La naturaleza de muchos cursos permite, como estrategias educativas, realizar acuerdos colaborativos con empresarios para que los trabajos de los cursos, lejos de ser teóricos y simulados, sean reales y prácticos. Se puede colaborar con empresas pequeñas y medianas (Pymes), para hacer campañas promocionales, planes de negocios e investigaciones, entre otras cosas. Esta estrategia educativa provoca mucho interés en los estudiantes y requiere claro está… compromiso del profesor o profesora, Es más enriquecedor que ofrecer la clase solo con los paquetes de ayudas de los libros de textos que regalan las casas publicadoras que incluyen hasta las presentaciones en Power Point.  Conlleva más trabajo… pero proporcionan más satisfacción. Si no nos reinventamos… ¡desaparecemos!

Un aspecto esencial que debemos considerar es conocer las necesidades de los estudiantes y parear estas con las ofertas académicas. Es importante encuestarlos para conocerlos más, saber qué ellos esperan de la universidad, que les preocupa, les gusta, les incomoda, etcétera. La realidad de la población estudiantil ha cambiado. El concepto de servicio debe ser repensado y reevaluado por todos en la universidad. Las oficinas de servicios, así como los departamentos académicos, deben tener en mente el objetivo de la excelencia. Los estudiantes y su preparación académica debe ser el norte de todos. Las instalaciones físicas limpias, arregladas, ambientes confortables y cuidados deben ser parte de la oferta que se hace a los estudiantes. Si no lo hacemos… otros lo harán y ¡Nosotros podemos desaparecer!

Es urgente que los universitarios que trabajan en la UPR internalicen que nos toca a todos hacer esfuerzos por tener un excelente recinto sin pensar en los asuntos internos que no agradan ni comparar nuestro trabajo con el de otros. Es asunto de compromiso personal por mantener la Universidad competitiva y acogedora. Es realmente un asunto personal de todos. Si no lo hacemos… ¡desaparecemos!