Llevan el almuerzo escolar a las puertas de las casas

Por Sandra Caquías Cruz

sandra.caquias@esnoticiapr.com

ADJUNTAS – El portón del residencial Valle Verde Housing, en este municipio, no tardó en abrirse tras el sonido de la bocina de una guagua van blanca mientras, por los balcones de los apartamentos se asomaban los niños de ese complejo de vivienda pública.

La guagua se estacionó frente a uno de los edificios cerca de las 12:00 del día. Los pequeños comenzaron a bajar corriendo las escaleras de los edificios. Las madres velaban por sus niños desde los balcones.

Los menores iban llegando y organizándose en fila mientras tres empleados del programa de servicios de alimentos de verano, de Comedores Escolares, comenzaban a entregar la bandejas desechables con almuerzo, una bolsa plástica con leche y otra con jugo de uva.

La distribución de esas 339 bandejas de alimentos es parte del programa de Comedores Escolares que el Departamento de Educación ofrece en los veranos a menores de 18 años. No hay que estar matriculado en la escuela para beneficiarse de estos alimentos.

En el verano de 2015, el Departamento de Educación repartió 3,589,417 raciones a menores de 18 años, informó Lourdes Velázquez Rivera, directora de la Autoridad Escolar de Alimentos del DE.

La mayoría de esas raciones son servidas en un comedor escolar, pero el programa también cuenta con el servicio satélite, que no es otra cosa que llevar los alimentos a dónde están los menores, incluyendo la playa, explicó la funcionaria.

En el caso de Adjuntas, de las 450 bandejas que se sirven de almuerzos diariamente, 339 son para el programa satélite, el cual visita cuatro residenciales públicos de este montañoso pueblo.

Carmen L. Rivera Ramos, encargada del comedor de la escuela Rafael Aparicio Jiménez, se despoja de esa función administrativa durante los veranos para convertirse en la conductora y encargada de llevar el almuerzo a estos pequeños.

“Esto es una experiencia maravillosa. Tu ver que salen corriendo de sus apartamentos a buscar almuerzo, esto es algo que me encanta”, expresó Rivera Ramos mientras entregaba las bandejas con comida. “Aquí hay mucha pobreza”, comentó.

“Este es el placer de servir”, señaló Luz Z. Valentín, encargada del comedor. “Ver esos nenes que bajan de sus apartamentos corriendo a toda prisa, y que quizás esa sea la única comida caliente que ellos tengan ese día…”, resaltó la funcionaria.

“El hambre no coge vacaciones”, dijo por su parte la directora de la Autoridad Escolar de Alimentos del DE.

Tras la entregada de las bandejas con alimentos, los menores, algunos pequeñines, hacían maniobras para regresar a sus apartamentos sin que se le cayera al suelo las bolsitas con leche y jugo. Otros regresaban a la guagua a observar la repartición.

No faltó la niña a la que le ofrecieron por segunda vez un almuerzo y lo rechazó porque ya le habían entregado uno. También hubo niños que pidieron un segundo almuerzo para llevárselo a su mamá, lo que se le explicó era solo para niños.

Rafael Torres, quien llevó a sus tres niños, Ian, Jeremías y Mia, de seis, cinco y tres años respetivamente, para recibir los alimentos, destacó que se trataba de un programa beneficioso para muchos niños.

“Ahora en verano ellos están comiendo todo el día”, dijo Torres. “Por lo regular, se lo comen todo. A los nenes les gusta la comida del comedor”, indicó mientras sus pequeños se apuraban por llegar al apartamento con la bandeja que contenía pollo asado, arroz blanco y garbanzos con calabaza.

La segunda parada de la guagua fue el residencial Villa Valle Verde, donde un grupo de niños disfrutaban de un chapuzón, una actividad que era parte del campamento del residencial. Los pequeños no tardaron en salir a buscar la bandeja de almuerzo, algunos dejando a su paso un rastro de agua que le bajaba de su cuerpo.

Minutos más tarde, la faena se repitió en el residencial Villa Valle Verde B. El calor era intenso. Los tres empleados del comedor sudaban. La guagua van volvió a sonar la bocina.

De los edificios salían corriendo los pequeños. Algunos estaban descalzos. Muchos de ellos saltaban mientras esperan en fila para así evitar que sus pies se quemaran con el calor de la brea. Varios de ellos tenían puesta la pijama.

La preparación de esos alimentos había comenzado temprano en la mañana, explicó Rivera Ramos. La tarea de servir inició alrededor de las 10:00 am. cuando cinco mujeres y dos hombres se distribuyeron las tareas de llenar de alimentos las bandejas desechables.

Al momento de salir a repartir los almuerzos, Rivera Ramos coloca la leche y el jugo en neveras de playa. Los almuerzos los organiza en cajas plásticas. Mientras tres empleados del comedor salen a repartir los alimentos, los demás se queda sirviendo a grupos de campamentos y realizando tareas de limpieza del comedor. La faena se repite de lunes a viernes.

El DE ofrece alimentos a los menores durante el verano. Son libre de costo. El principal requisito es tener entre uno y 18 años. Brindan almuerzos y desayunos, estos últimos solo a los niños que llegan al comedor de la escuela. Unos 1,079 empleados se encargan de confeccionarlos.

 

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