Los consumidores, el periodo navideño y la Junta de Control fiscal

Por Eva Judith López Sullivan, Ph.D

 

El periodo navideño se caracteriza por ser el de mayores ventas en Puerto Rico. Ya ha comenzado porque el viernes negro, que es el inicio comercial de la Navidad, “ha sido madrugado” por muchos comercios que han adelantado sus ofertas especiales.

En este periodo el consumidor boricua se excede en sus gastos porque compra para él, para otros, para la casa, para las fiestas y celebraciones, entre otros. Muchos de mis estudiantes trabajan en tiendas y negocios al detal y comentan en las clases cómo van las ventas.

Este año, según indican, las ventas “van viento en popa”, hay mucho movimiento. Me sorprende ver tanta algarabía y actividad de ventas, tiendas con filas largas que me hacen pensar que el entorno económico está muy bien, en positivo.

Me pregunto si estas personas que gastan y gastan en los centros comerciales leen los periódicos, escuchan o ven noticias. Históricamente en tiempo post eleccionario las actitudes del pueblo hacia el futuro son positivas y eso se traduce en más ventas. Pero el momento histórico que vive Puerto Rico es preocupante.

Decía el doctor José Alameda, reconocido economista, en una cita en un periódico de circulación nacional que “nos esperan años terribles”. ¿Que se ha especulado? Cierre del gobierno antes de que concluya el presente año fiscal, el 30 de junio de 2016; despidos de empleados públicos; serios problemas con el pago de las pensiones a los retirados; la estocada de la reforma de salud; fusiones de agencias gubernamentales; privatización de otras y fusiones de municipios.

Además, una baja sustancial en el presupuesto de la UPR, la cual tendrá un efecto profundo en los recintos principalmente en los conocidos como “colegios regionales”, en la oferta de los programas académicos, de los facultativos, empleados no docentes y del sindicato.

Se ha hablado de toda esta variedad de cambios. ¿Puras especulaciones?  No lo creo. La Junta de Control Fiscal ha expresado que para resolver los problemas económicos de Puerto Rico son necesarias medidas de austeridad severas.

El economista Elías Gutiérrez ha señalado que el país está en negación, “flotando en una cápsula en el espacio”. La negación es un mecanismo de defensa donde el individuo ignora o rechaza aquella realidad que le resulta indigerible, rechaza o niega su incidencia en el propio bienestar. He escuchado a compañeros decir con respecto a los cambios o medidas que podría imponer la Junta, “no me hablen de eso”, “no quiero saber”, “no quiero pensar en eso”, eso es “pura especulación”, “nadie sabe lo que va a pasar”. Estas expresiones muestran visos de evasión y de negación. 

Considero que esa conducta del puertorriqueño de comprar y comprar en plena crisis puede ser entendido con lo que explica Gutiérrez. El shopping es uno de los pasatiempos nacionales de los puertorriqueños. Los centros comerciales son lugares de interacción social, lo que fueron en antaño las plazas públicas.

Vamos de shopping para liberar estrés, salir de la rutina, ejercitarnos, evitar la soledad, aprender, divertirnos y recompensarnos. Si no hay motivos lo inventamos. Por eso esta realidad de llevar una vida más austera resulta muy, muy dura.

Pensar que los salarios se reduzcan a la mitad o se pierda el trabajo, que nuestros estilos de vida tengan que cambiar, que las ayudas federales no lleguen o se reduzcan significativamente, no cabe en nuestra concepción de la realidad. La palabra sacrificio tampoco nos gusta. 

No soy ave de mal agüero, pero… creo que nos va a tocar vivir años muy duros. Y yo desde ya pienso en el dinero desperdiciado, robado por tantos “servidores públicos” de alta jerarquía en las diferentes administraciones gubernamentales que ha tenido Puerto Rico. Me pregunto si lograremos concienciarnos de la realidad que nos va a tocar vivir. Me cuestiono tantas cosas.

Pueden comunicarse a empresasymercados@gmail.com

 

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