Más pobres los consumidores puertorriqueños

En estos días ha estado en la palestra pública el proyecto de ley 938 de la Cámara de Representantes. El mismo ha sido considerado como una estocada a los empleados públicos. Se propone reducir el bono de Navidad a $600, deja sin efecto los convenios colectivos, así como el pago de horas extras y revisa la aportación patronal al plan médico. Además, se reduce los días de vacaciones y por enfermedad.

Por otra parte, el proyecto 454 aprobado en febrero de este año 2017 convierte al gobierno central en empleador único. Según el gobernador representará ahorros y eficiencia en el Gobierno. Con esta medida, los empleados públicos recibirán un salario uniforme, lo que representa ahorros porque en el caso de agencias donde los salarios son más altos, se le reducirán los mismos. Además, puede ocurrir que haya renuncias porque los empleados pueden ser asignados en pueblos lejanos a su residencia.  

La Ley de Transformación y Flexibilización Laboral, mejor conocida como reforma laboral, afecta directamente a los empleados del sector privado. El gobernador señaló al firmar esta ley, que lograría fomentar más inversiones en Puerto Rico, mejoraría el clima para los inversionistas.

¡Claro! …. los beneficios y condiciones de trabajo de los empleados fueron reducidas. Esta parte no la explica, pero un análisis somero de las modificaciones realizadas permite concluirlo.

La Ley presenta una situación de entrada injusta, pues ha habido patronos que utilizando subterfugios y artimañas han despedido personal de muchos años para contratar nuevos pagándole salarios menores.

Los inversionistas buscan rendimiento sobre la inversión. Menos inversión, pero mucho rendimiento. Si tienen que invertir en salarios, condiciones de trabajo, en las exigencias de los gobiernos, el inversionista se desalienta porque no es atractivo. Por esto de habla que se va a aumentar la inversión.

Con las leyes implantadas o por aprobar se busca que resultemos atractivos para que los inversionistas lleguen a Puerto Rico porque los empleados no tendrán tantos beneficios y se agilizará el trámite burocrático en el Gobierno.  La mano de obra será más barata. Lo que implica una fuerza trabajadora con menos ingresos.     

A esta situación de leyes y proyectos que empobrecen a los empleados públicos y privados, hay que añadir el aumento en las multas de tránsito, impuestos a las ventas por Internet, pago de peaje, de gasolina, de la contribución sobre la propiedad inmueble, en las tablillas de los vehículos y sellos y aranceles de tribunales, entre otros.

Si vamos al supermercado notamos que los precios de muchos productos han subido. El alza se puede notar rápido o puede que sea más sutil, igual precio, pero menos cantidad de producto.  

Con lo antes expuesto podemos describir al consumidor puertorriqueño con ingresos reducidos, pero con mayores gastos, lo que hace que esté empobrecido.  De hecho, el porcentaje de personas bajo el nivel de pobreza ha aumentado a 46.2%.

Estos datos nos llevan a pensar en las medidas que ha tomado el consumidor puertorriqueño para afrontar la situación económica. En columnas anteriores he discutido los cambios del consumidor para afrontar a crisis económica. Solo menciono tres que plantea Booz & Company Consumer Spending Behavior Survey: estar más tiempo en el hogar, utilizar menos el auto y hacer compras frugales. Podrían presentarse así: evitar gastar (no salir de la casa ni usar el carro), y si hay que comprar, gastar lo menos posible.

Te pido estimado lector, que después de leer esta columna analices si tu comportamiento como consumidor ha cambiado. Si no… ya es tiempo que internalices que esta crisis económica nos afectará a todos.

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