“Memoria corta” en el deporte puertorriqueño

Por Héctor L. Meléndez

redaccion@esnoticiapr.com

Recién culminados los Juegos Olímpicos en Río 2016 viene la calma y con ella los análisis, comparaciones, sugerencias, fiscalización y más de expertos, analistas, prensa deportiva y público en general.

Con la euforia de la medalla de oro de Mónica Puig y buenas actuaciones aisladas de algunos boricuas en Río, el deporte se mantuvo en un momento de éxtasis, alegría y orgullo patrio.

El deporte, como en otros renglones de la vida, tiene sus altas y bajas. Algunas veces estas arriba, otras abajo. El atleta pasa por el crisol y constantemente es evaluado en muchas ocasiones injustamente, otros dan de que hablar.

Por años, hemos tenido centenares de buenos atletas en todos los deportes y disciplinas deportivas en todo nivel, atletas que han sido iconos del deporte puertorriqueño. Muchos modelos del rol, otros extraordinarios, comprometidos con el país y con una ética profesional intachable.

La victoria es de todos. “La derrota es huérfana”, condice un adagio pueblerino. Muchos buscan su realización personal, otros colectivamente.

En muchos deportes, hubo quienes abrieron el camino para las nuevas generaciones. Hiram Bithorn, primer boricua en jugar en las mayores en 1942 en la Liga Nacional, fue guía e inspiración para los jóvenes de esa época y ejemplo a emular.

De esa semilla, surgieron otros como “El Jíbaro” Olmo en 1943 y otros tantos hasta llegar a Roberto Clemente que sirvió como ejemplo a seguir, no sólo por los boricuas sino por todos los latinos. Surgieron otros atletas que abrieron paso a generaciones venideras. Como recientemente el mismo día que Mónica Puig obtenía el oro olímpico por primera vez se cumplían 68 años de la primera medalla olímpica por Juan E. Venegas.

Han sido muchos los ejemplos de grandeza que hemos tenido, pero lamentablemente nuestra generación no los conoce o no han leído. Ni en las escuelas ni en otros escenarios se habla o reconoce esos héroes deportivos olvidados por su pueblo.

A través del bombardeo de los medios de comunicación de EEUU, nuestra sociedad conoce más a Lebron James, Kobe Bryant, entre otros que a “Teo” Cruz, quien jugó cinco Olimpiadas en el baloncesto y quedó en el olvido.

Ejemplos como Raúl “Tinajón” Feliciano, quien partió recientemente a la cancha más importante, la Celestial. “Tinajón” revolucionó el baloncesto siendo quien marcara la época de proliferación de puntos en el basquet boricua. “Pachín” Vicéns primero en anotar 5,000 puntos además de hacer vibrar los fanáticos en las canchas con su juego en y fuera de Puerto Rico incluyendo mejor jugador en Chile 1959.

Recientemente se cumplieron 33 años de las medallas de oro y plata obtenidas por Jorge L. “Peco” Gonzalez y César Mercado respectivamente, dicho sea de paso “Peco” estableciendo marca panamericana y nacional en maratón con 2:12:43 en 42km 195mts. Son muchos los ejemplos.

Hemos sido grande en el deporte, además de la música, artes y otros aspectos, pero no recordamos a esos héroes, incluso muchos no los conocen, otros tienen “Memoria corta”.

La radio, prensa deportiva, redes sociales y demás, en muchos casos, no ilustran la grandeza de Puerto Rico en el deporte. Por el contrario, entran en la trivialidad de quién es mejor entre Lebron, Curry o Durant.

La influencia de la cultura norteamericana, la poca información, el desconocimiento y el no valorar lo nuestro nos ha llevado a caer en un abismo y el no reconocer las cosas que nos enaltecen como pueblo.

La historia deportiva de Puerto Rico es muy grande y rica. Hay muchos atletas que murieron en el olvido, otros viven en carne propia la ignorancia de un pueblo que no atesora sus héroes deportivos muchas veces por desconocimiento, otros sencillamente fueron olvidados.

En las escuelas, los hogares, clubes deportivos y en otros escenarios se debería establecer conversatorios sobre estos temas.

Héroes como Roberto Clemente, Anita Lalande, Juan E. Venegas, Wilfredo Gómez, Carlos Ortiz, Fernando L. Báez, Hiram Bithorn, “Chewi” Torres, Daniel Santos, Rebeka Colberg, “Peco” González, Angelita Lind, Luis Ortiz, “Terin” Pizarro, Roberto Alomar, Iván Rodríguez, Teo Cruz, “Pachín” Vicéns, “Pancho” Coimbre, Millito Navarro, “Tinajón” Feliciano, John Velázquez y otros más recientes como Mónica Puig, Javier Culson, Carlos Beltrán y los que vienen subiendo como Adriana Díaz, Rafael Quintero, entre otros son ejemplo de tenacidad y cada uno tiene una historia que contar sin olvidar a historiadores del deporte que dedican su tiempo a escribir, destacar y enaltecer esos grandes gladiadores del deporte.

Mis respetos también a aquellos propulsores del deporte, entrenadores, auspiciadores y todo aquel que haya tenido que ver con el desarrollo de nuestras grandes luminarias. Nos faltó mencionar a otros tantos atletas, ellos saben quienes son, guerreros del deporte, callados y humildes pero orgullosos de haber representado la monoestrellada de una manera u otra.

Además, aquellos que se acuerdan y que cuentan anécdotas y mantienen vivo en nuestros corazones esas grandes hazañas.

Reconocer y recordar nuestros valores deportivos que han forjado nuestra historia es de suma importancia. Recordar es vivir, no tengamos memoria corta, no los eches al olvido.

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