Monitoreando tu salud

Jeannette Pérez Pierantoni / PhamD

Antes de comenzar a leer esta columna, me gustaría que pensaras en algo: de las personas que conoces, ¿cuantas padecen de alguna condición de salud que requiere que lleven algún tipo de monitoreo?

Algunas personas tienen condiciones por las cuales tienen que visitar un laboratorio para medir los niveles de ciertas sustancias en el cuerpo. Un ejemplo son las personas que tienen problemas de la tiroide o de colesterol. Estos pacientes tienen que ir cada cierto tiempo a hacerse una prueba de sangre en el laboratorio para saber cuan controlados están sus niveles. Sin embargo, hay otras personas que padecen condiciones como hipertensión (presión alta) o diabetes que, utilizando el equipo adecuado, pueden monitorearse en su casa.

La gran duda para el paciente aparece cuando llega a la farmacia a comprar su glucómetro (monitor para medir glucosa o azúcar en la sangre) o esfignomanómetro (monitor para medir la presión de la sangre). No es sorpresa que el paciente se sienta confundido porque existen muchas marcas, modelos y variedad de precios de cada uno de estos monitores. Así que permítame explicarle algunas cosas que puedes tener en mente al momento de hacer tu selección.

En lo primero que debes pensar es en tu presupuesto. Muchas personas creen que tienen que invertir en el equipo más caro pensando en que es el mejor. Esto no es completamente cierto. Hay equipos que son costosos y son excelentes.

Sin embargo, puedes invertir tu dinero comprando un monitor más económico, y que puedas utilizar continuamente. Hay personas que compran glucómetros que no solo son caros, sino que las tirillas que tienen que utilizar son costosas. Esto se convierte en un problema cuando tienes que monitorearte varias veces al día porque te vas a encontrar gastando demasiado dinero en tirillas. Lo mejor es  buscar monitores que utilicen tirillas más económicas y de esta manera, siempre podrás comprarlas y cumplir con el monitoreo que indicó el médico.

Lo segundo que tienes que tomar en cuenta son tus condiciones especiales que pueden representar una barrera al momento de utilizar un glucómetro o esfignomanómetro. Por ejemplo, si tienes problemas de visión, infórmaselo a tu farmacéutico para que te ayude a escoger un monitor que tenga letras grandes o que hable.

Tercero, busca el monitor más sencillo. Mientras más pasos tengas que seguir, más probable será que dejes de usarlo porque te toma mucho tiempo o porque no lo entiendes.

Cuando ya tengas tu equipo y llegues a tu casa a usarlo, no descartes el manual o guía de usuario. Este manual no solo te enseña a usar tu nuevo equipo, sino que te va a ayudar en caso de mal funcionamiento. Muchas veces, en la pantalla de estos monitores, puede aparecer algún tipo de error. Si conservas este manual, es muy fácil saber que es lo que está causando el problema. Así evitas gastar en un monitor nuevo, cuando en realidad puede ser algo tan sencillo como que necesita un cambio de baterías.

Recuerda que puedes escribirme a: estureceta@gmail.com.

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