Necesario evitar la importación de alimentos

Por José H. Zayas Bermudez, MBA

jose.zayas5@upr.edu

 

El 85% de los alimentos que a diario llevamos a nuestra mesa proviene del extranjero.  Puerto Rico puede suplir una cantidad adicional al 15% que actualmente suple, pero las importaciones y la competencia desleal aniquilan al agricultor que con mucho esmero y esfuerzo se dedica a diario a labrar la tierra. 

Les exhorto a que consumamos productos frescos de verdad, que diga que es hecho o producido en Puerto Rico. La calidad es insuperable, aunque quizás nos cueste unos centavos más.

Cuando ofrezco talleres o conferencias de huertos caseros, muchas de las personas me preguntan: ¿Por qué lo que producimos aquí es más ‘caro’? La respuesta es sencilla: somos una isla que mide 100 x 35, no producimos la materia prima ni para hacer abonos, sustratos, plaguicidas, plástico, etcétera.

Toda esa materia prima hay que importarla y por lo tanto los altos costos de transporte, tanto en avión como en barco, son altísimos porque dependemos o solo podemos mover las mercancías con barcos con bandera americana.  Aquí con este argumento no quiero entrar en controversias políticas, pero es la realidad que vivimos, pues tenemos unas leyes de cabotaje que hay que cumplir.

Sabemos que casi toda la comida viene por barco a Puerto Rico y entra mayormente por el muelle de San Juan.

Imaginemos que en algún momento haya un paro general en los muelles, o se rompan las grúas que sacan la mercancía, o nos impacte un huracán. 

Asusta el solo pensar lo que ocurrió hace un tiempo con el barco El Faro, que se hundió de camino a Puerto Rico con mercancía tales como carros, ropa, pintura, madera, alimentados enlatados y hasta alimentos ‘frescos’.  Hubo casi un caos. Nuestros agricultores suplieron la demanda de las hortalizas, vegetales y farináceos que se hundieron en el barco.

Tenemos que repensar y comenzar a desarrollar más la agricultura. Comencemos a sembrar en nuestras residencias, si no tenemos patio, utilicemos los techos: no hay excusa para no sembrar.

El huerto casero nos provee a la familia una fuente de alimentación de calidad y se mejora la producción de alimentos a nivel de nuestra Isla. Además, nos permite cultivar hortalizas frescas de forma escalonada para suplir las necesidades de alimentación de la familia. 

Al producir nuestros alimentos mejoramos la economía del hogar y llevamos a cabo la mejor alternativa para producir alimentos sanos y nutritivos. Esto también nos provee seguridad alimentaria a la familia. El aumento en el consumo de hortalizas y legumbres mejora la salud, provee beneficios económicos y ayuda en las relaciones con otros miembros de la comunidad al compartir los excedentes de productos del huerto. A eso sume, el que provee una oportunidad de ejercicio, es una terapia.

Sembremos por el bien nuestro y por las generaciones que vendrán. Si tiene alguna recomendación no dude en comunicarse.

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