No creemos en las instituciones

 

Hace unos días me topé con una cita del famoso e influyente lingüístico Noam Chomsky donde indicaba que la gente ya no creían las instituciones, por tanto, no creían en los hechos. Y me dije en ese momento, si es cierto lo que Chomsky establece, entonces, ¿en qué cree la gente?, ¿qué criterios utiliza la gente para discernir un hecho del otro?, ¿la gente cree en sí misma? Y si es en sí misma, ¿no será que el sistema neoliberal desarrolla toda una opinión pública en nosotros/as?

Chomsky insiste en que la gente no cree en nada que no sea ella misma sin reconocer que está dentro de una madeja ideológica que le somete y explota.

Por tanto, entender y reconocer que Puerto Rico sufre de la peor crisis inducida y sostenida por el imperio norteamericano, es responsabilidad social de cada uno/a de nosotros/as.

El plan fiscal sometido por el gobierno servil es más que evidencia de que no contamos con una clase política con visión de país sino meramente economicista. Le han puesto un “Se Vende” a todo lo que han podido encontrar en el camino. Claro está, esta gestión no viene genuinamente del gobierno local. El conjuro decretado a 2,504 millas de distancia al noroeste de San Juan, a través de una Junta de Control Fiscal (JDCF), nos pone en venta o nos roba el país.

Las instituciones a la venta no se van solas; contienen un recurso invaluable responsable de la producción del trabajo que le sirve al pueblo. El valor de los distintos servicios que la clase trabajadora produce es lo que el gobierno servil y la JCF han puesto en manos de empresas buitres.

El plan está sometido. El país está a la venta. La Ley 80 la eliminarán para despedirte en cualquier momento y por cualquier razón.  Por eso -y más- el pasado 1ero de mayo, el coraje, la desconfianza y la desesperanza estaban manifestándose en las calles rechazando la esclavitud impuesta. Chomsky tiene razón; no creemos en las instituciones. No obstante, sí debemos creer en los hechos. El robo imperial está en marcha y no podemos quedarnos indiferentes.

Si miramos hacia el Sur un momento, hoy, 20 de mayo se celebra en el país vecino Venezuela unas elecciones importantes que todos/as en esta isla debemos conocer y entender su propósito. Venezuela está bajo la amenaza del imperio estadounidense -y estados aliados- para acaparar sus recursos.

Sin embargo, gran parte del pueblo venezolano está consciente de los peligros que se exponen si dan paso a las intenciones de la oposición financiada y apoyada por Estados Unidos.

Por mucho tiempo, Venezuela ha estado bajo una campaña agresiva desarrollada por Estados Unidos para derrocar al gobierno electo por el pueblo. De igual manera, el país está pasando por una crisis económica muy aguda afectando severamente las condiciones de vida de la clase trabajadora y pobre del país.  Apenas pueden comprar comida debido a la hiperinflación.

El pasado año, pudimos ver noticias e imágenes por las redes sociales sobre el conflicto que se daba en las calles venezolanas. El caos era la orden del día. El imperio estaba decidido a derrocar al gobierno de Maduro de una vez y para siempre. Empero, fallaron. Aún en las condiciones precarias que vive la clase trabajadora venezolana, saben muy bien que permitir que la oposición obtenga el poder -de la manera que fuera- no significa que sus condiciones de vida mejorarán.

Puerto Rico necesita entender que lo que sucede en Venezuela ya lo vivimos aquí.

Sin embargo, la clase trabajadora en general no se reconoce como tal y le hace eco a los medios corporativos y al gobierno servil en demonizar a los sindicatos y movimientos sociales que buscan defender la vida. El enclave colonial supera nuestra capacidad de conocer qué gobiernos buscan el bienestar social de los que buscan robarnos hasta el suspiro.

Las ideologías del bipartidismo nos condenan y nos arrastran creyendo que la situación mejorará. En los últimos ocho años hemos atestiguado que ni el PPD, con su inmovilismo y apatía en enfrentar el problema colonial, y el PNP con su fetiche de asimilarse a una cultura extranjera negando la propia, no son instrumentos para superar el coloniaje que vivimos todos/as.

A diferencia, no solo de Venezuela sino de muchos país conscientes del ataque neoliberal, nuestra gente vive hipnotizada, inmóvil y encajonada en el bipartidismo. La propaganda, los programas de faranduleo absurdo, la falta de cuestionamiento a nuestras propias condiciones (de vida y laboral), agudizan nuestra capacidad de reivindicar colectivamente y romper con la indefensión aprendida.

El coloniaje no es solo la condición política entre el imperio y su colonia. Este se perpetúa en la medida en que los/as colonizados/as no reconozcan su condición y actúen en función a su emancipación subjetiva.  La manipulación mental por parte de los medios corporativos –locales e internacionales- han logrado mantener el mínimo de autonomía en nuestra racionalidad y acción.  Por lo que Chomsky sí tenía razón cuando dijo que no creemos en las instituciones ni en los hechos porque, simplemente, no sabemos que somos víctimas de un robo imperial.

Me pueden escribir a: puntocpr@gmail.com Le invito a que me siga en @puntocpr en Facebook y Twitter. Comas Nazario estudió Psicología Industrial/Organizacional (PhD), Asuntos Públicos (MPA) y Humanidades (BA).