Ofrecerán en Ponce orientación gratuita para bonistas puertorriqueños

Por Gretchelle Dilán

gdilan@empresasdilan.com

 

Este 18 de mayo la Lcda. Verónica Irizarry y su equipo de trabajo, se presentarán en la Bodega de
Méndez situada en el centro urbano de Ponce, para ofrecer una charla gratuita donde se discutirán temas como: proceso de reclamaciones ante FINRA, situación actual de los bonos de PR, restructuración de los bonos en el Tribunal Federal y los derechos de los inversionistas.

Ciertamente, el tema de las inversiones y las reclamaciones es uno complicado para Puerto Rico en estos momentos, pero sin duda presenta la oportunidad para orientar gratuitamente a los inversionistas.

¿Tienen derechos los bonistas puertorriqueños? Ante las recientes decisiones de la Corte Federal y todo el litigio bajo el Título III de PROMESA, es preciso opinar sobre este asunto. Existe mucha confusión, ya que este proceso judicial no es el remedio de los inversionistas pero el Financial Industry Regulatory Authority (FINRA), lo es.

Mientras estamos en la espera de restructuración, el bonista y el accionista de los Fondos Mutuos Cerrados tienen que tomar decisiones importantes y deben asesorarse en cuanto a reclamar contra el banco que le confeccionó su cartera de inversión. El bonista tiene y debe exigir sus derechos por medio de una reclamación (claim) con un abogado que conozca los procesos y radicar en FINRA, siendo este el foro donde se presentan estas reclamaciones.

Dentro de un grupo de más de sesenta mil (60,000) bonistas puertorriqueños, solamente, al día de hoy, menos de cinco mil (5,000) inversionistas han tomado la decisión de enfrentar a las casas de corretaje. Las casas de corretaje vendieron a los inversionistas puertorriqueños la deuda de su propio país a sabiendas de que Puerto Rico no podía repagar porque la isla ya había perdido toda capacidad de acceder a los mercados mundiales de valores y, que su poder crediticio y adquisitivo estaba seriamente devaluado.

Precisamente por esa acción culposa y contraria al alto deber de fiducia que exige la ley en esta industria, es que se presentan estas reclamaciones. Todas estas firmas de corretaje tenían el deber de fiducia y la responsabilidad de informar y asesorar adecuadamente a los clientes. Además, tenían la
información necesaria para que los inversionistas tomaran sus decisiones financieras de manera informada. Gracias al esfuerzo y el trabajo de los abogados que hemos llevado estos casos, hemos podido exponer este fraude a la luz, estableciendo claramente que estos actos cometidos por las casas de corretaje han sido uno de los escándalos más grandes dentro del mundo de las inversiones y la industria de valores.

Por otro lado, los bancos tienen todos los recursos para promocionar la percepción de que el inversionista está molesto porque “la fiesta se acabó”. Esta percepción sin duda desanima al bonista a presentar su reclamación en contra de la entidad. A ello, se le suman los costos onerosos de este tipo de litigio y el tiempo a invertir que pareciera que, desde el inicio del proceso, la casa de corretaje lleva la ventaja, aun en el foro que protege al inversionista. FINRA se encuentra al presente, trabajando a todo vapor para atender los reclamos de los puertorriqueños.

Resulta preciso indicar que los resultados de las reclamaciones y de los procesos de arbitraje ante FINRA han sido beneficiosos para los inversionistas puertorriqueños. Al presente más de cuatro mil (4,000) inversionistas han reclamado daños, violaciones a las leyes de valores locales, daños extracontractuales, rescisión de contratos y actuaciones de fraude y dolo al amparo de nuestro Código Civil. Esto, tomando en consideración que el inversionista no tiene que vender ni liquidar su cuenta de inversión. La compensación se obtiene aun sin que el inversionista, identifique o no sus pérdidas.

Es importante que los inversionistas se asesoren con un abogado que se dedique a la práctica de valores ante el foro de FINRA. En un país donde esperamos cualquier deliberación de la jueza Laura Taylor Swain, es imprescindible que los bonistas usen todas las herramientas para la recuperación de sus inversiones y les reclamen a los verdaderos responsables.