Oversharing: el síndrome de querer compartirlo todo

 

Quedaste embarazada, todavía la mitad de la familia no lo sabe y ya colocaste la foto de tu prueba de embarazo en todas las redes sociales a las que tienes acceso. Hiciste igual con la foto del primer sonograma y hasta procuraste verte intacta luego de tus labores de parto para la foto esperada, el momento cuando te colocan a tu bebé en tus brazos. ¡Esa foto no podía faltar en las redes! Si te sientes relacionado con esto y sientes la necesidad de compartirlo todo en las redes, significa que padeces del llamado síndrome de oversharing.

Otro clásico ejemplo de cómo compartirlo todo se vuelve una obsesión es el primer día de clases. De hecho, ya en pocos días inician las clases en Puerto Rico y en nuestras redes veremos fotos, fotos y más fotos de estos pequeños que muchas veces ni tan siquiera quieren posar para la cámara. Tendremos la clásica foto frente al balcón de la casa, la foto frente a la puerta del salón y si lo logramos, la foto de nuestros hijos ya ubicados en sus respectivos pupitres.  Pero, ¿nos hemos puesto a pensar en las consecuencias de tanta exposición? Como padres, muchas veces nos olvidamos de cuidar la identidad de nuestros hijos y nos obsesionamos en contar sus historias día tras día.

Tenemos que estar conscientes que todo lo que subimos a las redes, prácticamente deja de pertenecernos, lo verán tus amigos y los amigos de tus amigos. Cada vez que subimos algún archivo al Internet estamos expuestos a que el mismo llegue a manos de personas que ni tan siquiera conocemos. Por tal motivo, antes de compartir alguna foto o video de nuestros hijos pensemos cómo nos sentiríamos si en las redes existiera una foto o video similar, pero de nosotros.

En escritos anteriores les he mencionado que los medios digitales llegaron para quedarse. Contrario a muchos de nosotros que hemos estado adaptándonos al ciberespacio, nuestros hijos desde antes de nacer ya tienen exposición a este nuevo mundo. Tenemos que ayudarlos en la construcción de una reputación digital correcta. Obviamente, al igual que deberíamos pensar en una reputación digital correcta para ellos, tenemos que pensar en nosotros. Si no somos capaces de mantener una buena reputación digital, ¿cómo lo vamos a hacer con nuestros hijos? Aprendamos a crear conciencia de lo que subimos a las redes, todo es cuestión de mantener un buen equilibrio.

La autora de este artículo es especialista en relaciones públicas y experta en el manejo de redes sociales. Para contactarla puedes escribir a enredadospr@gmail.com.