Peleas de gallos: deporte, cultura o maltrato

Por Sandra Caquías Cruz

redaccion@esnoticiapr.com

 

PEÑUELAS – Al cantío del gallo, César Rodríguez Rodríguez se dirige al patio y se abre paso entre pequeñas jaulas de tela metálica para darle alimento y preparar docenas de gallos que llevaría a pelear al ‘redondel’ de la gallera.

El cantar de los gallos enjaulados competía con el de las guineas que caminaban sobre el cinc que cubre modesta casa de madera, en el barrio Seboruco, en Peñuelas. Mientras, el perro ladraba y corría de un extremo a otro.

Las aves aumentaban su ruido con el trajinar de César, un joven atleta que cuando no está con los gallos se dedica a correr distancias en preparación para maratones o a entrenar niños que se abren paso en los deportes y la velocidad en las pistas atléticas.

“El gallo de pelea viene siendo un atleta… El gallo de pelea es un animal extraordinario”, describió César, quien es dueño, cría y entrena gallos de pelea. “Gracias a estos animales pude ser un profesional”, comentó mientras barría la traba.

Las peleas de gallo para algunos es un deporte, para otros algo cultural lleno de folclor y muchos las consideran el maltrato al animal. 

Lo que no queda duda es que está acompañada del movimiento de dinero, tanto en apuestas, personas que trabajan en esa industria, como las compras de productos para los gallos o venta de las aves. Un gallo puede costar miles de dólares, aseguró César. Y en una apuesta puede haber otros miles de dólares más.    

César asegura que si entra en vigor la restricción federal de prohibir las peleas de gallos en Puerto Rico se queda sin los ingresos que devenga con la crianza y venta de gallos. Auguró que un amplio sector de la economía se verá afectado.

Los Estados Unidos buscan extender la prohibición de las peleas de gallos en los territorios bajo la Ley Agrícola.

La comisionada residente en Washington, Jenniffer González, en su defensa para que no se prohíban las peleas de gallo en Puerto Rico, escribió una carta al presidente de los Estados Unidos en donde le informó que, en Puerto Rico esta industria se encuentra altamente regulada a través de la Ley 98 de 2007.

La Ley regula todos los aspectos relacionados a las peleas de gallos, incluyendo las sedes de las mismas, arbitraje, licencias de criadores, códigos de construcción de las sedes, penalidades de eventos llevados acabo sin autorización y la conducta de los espectadores de dichos eventos.

González señaló en la misiva que, según la oficina de Asuntos Gallísticos en Puerto Rico, esta industria representa sobre 12,000 empleos directos, 15,000 empleos indirectos y genera sobre $18 millones anuales.

Mientras, Lorence Morell Vega, del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Puerto Rico, en una revisión bibliográfica sobre las peleas de gallos, citó al historiador Juan Llanes, quien señaló que para el año 2002 las apuestas registradas en las galleras en Puerto Rico ascendieron a $43,125,231.

“La participación fue de cerca de un millón de espectadores cuyo consumo fue de cerca de $100 millones. Estos datos evidencian que esta es una actividad muy lucrativa, totalmente anclada en la circulación y el consumo, a pesar de ser una regulada por el aparato de gobierno”, señala Morell Vega en su escrito.

 

Apuestas no compensan

No obstante, César indicó que las apuestas no compensan el dinero que invierten en las tareas de criar y preparar un gallo de pelea, lo que en Puerto Rico está regulado por el Departamento de Recreación y Deportes.

Es Noticia visitó el barrio Seboruco, en Peñuelas, para conocer el arraigo de la crianza de gallos en algunos pueblos del sur. A orillas de la carretera, un hombre vigilaba decenas de jaulas con gallos que bordean la vía. El cantar de los gallos no es extraño en la comunidad. 

César asegura que tiene gran cantidad de vecinos que se dedican a criar gallos de pelea y que en los campos de Puerto Rico, aunque Seboruco está a la entrada del pueblo, es donde más arraigo hay del llamado deporte de las peleas de gallos.

No obstante, resaltó que en cada uno de los pueblos del sur por lo menos hay una gallera, aunque algunas no estén en operación desde el paso de huracán María. En Ponce hay tres galleras. La gallera de Villalba pertenece al municipio. En Guayanilla se construye una, resaltó.

 

58 galleras pagaron para operar

El DRD informó que en Puerto Rico hay 82 galleras y que 58 habían pagado para poder operar.

Las peleas de gallos ocurren, en su mayoría, durante los fines de semana. También hay galleras que abren y tienen peleas durante la semana. La pelea de gallos son el evento cumbre después de largos meses de preparación de las aves.

No todo gallo es de pelea ni todas las gallinas y gallos dan las mejores crías de pelea, es por eso que una gallina puede costar cientos de dólares. Los gallos que han salido victoriosos en varias peleas son los que usan de padrote para obtener las mejores crías.

Esos gallos y gallinas que son para la procreación, César los mantiene en jaulas con sus respectivas parejas. Esa área donde tiene los gallos para casta les tiene nidos para que pongan las crías.

Los pollitos son cuidados con mucho empeño, por lo regular César las saca del área y las mantiene en un lugar donde les tiene luz más horas y le permite comer todo el tiempo. También le ofrece otros cuidos especiales, entre ellos, darle nutrientes.

 

Entrenados para pelear

Semanas más tarde y tras haber estado en un machero, regresan al gallerín donde reciben cuidos y se realiza el entrenamiento para el llamado deporte del caballero, esto por las apuestas que ocurren en torno a la pelea y que conllevan honrar el pago del dinero que se ofreció para la pelea.

La técnica de preparar un gallo de pelea varía de criador en criador, pero en esencia el fin el mismo: llevar un gallo fuerte y aguerrido al redondel de la gallera.

 

Técnica de entrenamiento

Una vez identifican el gallo que llevarán a pelear comienzan a prepararlo. Lo crían solo en una jaula de tela metálica. En la primera etapa esa jaula la colocan sobre tierra. Eso en busca de que el gallo escarbe la tierra y absorba diversos nutrientes.

En la próxima etapa, mantiene las aves en jaulas individuales, pero cada una colocada sobre piedra pequeñas. Una técnica es echarle pequeños granos de arroz crudo sobre las piedras para que el pollo escarbe en busca de los granos. La intención, explicó César, es que al escarbar las patas del gallo cojan fuerza.

Luego las aves son colocadas, con sus respetivas jaulas, sobre piso en cemento. Y semanas después las llevan a otro lugar donde son protegidos del suelo. Las mantienen sobre heno elevado de la tierra.

“El gallo de pelea es algo maravilloso”, comentó mientras acariciaba el plumaje. Los gallos son alimentados con maíz y una mezcla de viandas, entre otros alimentos.

En esa etapa le recortan la cresta y le remueven parte de las plumas, especialmente en el área de las patas. Esa labor la realizan con una crema mercadeada para que las mujeres se depilen las piernas. Hay quienes prefieren rasurar al gallo, lo que criticó César.

Los gallos son ubicados en determinadas áreas según completan las etapas de preparación. Los que ya están listos para peleas son los más próximos al ‘gallerín’, un lugar circular donde sueltan el gallo para que realice su entrenamiento para la pelea.

El entrenamiento incluye desde soltarlo desde varios pies de altura, para que ejercite las alas, hasta utilizar un juguete de peluche para simular la pelea, todo eso protegiéndole las espuelas con las llamadas ‘botas de gallo’, que no son otra cosa que una cobertura plástica que, con la ayuda de velcro, cubre la espuela y así evitan que el ave se lastime o lastime a su entrenador.

Los gallos que están para peleas los mantiene en jaulas más pequeñas que el resto de las aves para de esa forma evitar que se agoten físicamente, explicó César, quien trabaja con los gallos los siete días de la semana hasta llegado el mediodía.

 

Crianza de los gallos y entrenamiento para la pelea – Fotos y vídeos: Tony Zayas