Practicar un deporte versus los videojuegos

Por Sandra Caquías Cruz

Fotos y vídeo: Tony Zayas

redaccion@esnoticiapr.com

 

PONCE – Conseguir que 12 niños de nueve años sigan las instrucciones en medio de una cancha donde todos quieren coger la bola y tirarla al canasto, no es una tarea sencilla, se necesita que los pequeños estén concentrados, que entiendan la importancia de jugar en equipo y de que en la cancha no cabe el yoísmo.

Los niños tienen prohibido los jugos electrónicos antes de llegar a la cancha. En la foto: Jeremy Rivera Tejera.

Más allá, la cancha no la pueden pisar después de manipular juegos electrónicos, afirmó la joven entrenadora de baloncesto, Paola García García, quien con mucha destreza logra mantener el control de un equipo de baloncesto donde todos los niños tienen 9 años. El equipo fue el ganador de la categoría Pre-futura de la Federación Mini de Baloncesto de Puerto Rico – 2019.

“Los juegos electrónicos atrofian los músculos y sacan a los niños de lo que realmente vale la pena; y es en los padres en quien recae la decisión de que los usen o no porque yo ahí no tengo control. Eso si, le pido a los papás que los nenes no jueguen antes de llegar a la cancha porque vienen en un viaje”, describió.

“No me gusta que jueguen antes, porque llegan metidos ahí y aquí tienen que estar enfocados porque vamos a jugar y no es a través de una pantalla”, sentenció.

Las horas que los niños invierten en los juegos electrónicos -consciente e inconscientemente- desplazan los deportes, lleva a los pequeños al sedentarismo, y los deportes son todo lo contrario, requieren que el niño se ejercite y socialice, se mantenga activo. En eso coincidió García García y varios de los padres entrevistados por Es Noticia.

Son padres que semanalmente sacan del tiempo que pudieran invertir en otras tareas o viendo televisión para que su hijo se mantenga practicando deportes. En la mayoría de los casos, los tienen en más de una disciplina deportiva y se les ve correr de la cancha al parque o dividirse las tareas con su pareja para poder llevar a uno a la cancha y al hermano al parque de pelota.

“Esto lo saca de los juegos electrónicos, le enseña disciplina, le ayuda en diversas destrezas, coordinación, y le da sentido de responsabilidad”, expresó Virgen Landrón, quien sentada en las gradas observaba a su hijo Ryan jugar.

“A él (Ryan Palmieri) le gusta mucho el baloncesto. Mientras a él le guste, lo sigo trayendo. Hay que tenerlos activos”, dijo.

Paola García: “El mayor reto aquí es mantener al papá apoyando a su hijo”,

“Gracias a Dios ellos están convencidos de que el deporte es para el bien de su hijo”, destacó García García, quien resaltó que los deportes le ayudaron a tener una carrera universitaria.

Ismael J. Rivera, padre de Jeremy Rivera Tejera, destacó que su hijo se la pasa en la cancha desde muy pequeño porque su hermano mayor también juega baloncesto, cuando no está en la cancha corre bicicleta. “El traerlos los desconecta, lo saca de la casa, de los videojuegos”, destacó sobre su tarea de padre.

Mientras, llegaba el momento para un respiro y que los niños pudieran tomar agua. El grupo de padres, que los observaba desde las gradas, se levantó y cada uno cogió la botella de agua que cargaba y se la entregó a su pequeño jugador. Los padres mantenían su conversación entre ellos y los niños avanzaban a soltar la botella de agua para agarrar la bola y lanzarla al canasto.

El rato no les duró mucho. La entrenadora los llamó y corrieron hasta ella para conocer las nuevas instrucciones.

“El mayor reto aquí es mantener al papá apoyando a su hijo”, subrayó García García, quien describió esa experiencia como una “gratificante, un privilegio dado por Dios”.

 

Paola García se encarga de mantener el control de la práctica y a los niños enfocados en jugar en equipo.