Prevención de caídas en envejecientes

Todos nos hemos caído en algún momento. Es parte de la vida y un riesgo que corremos desde que empezamos a movernos. Sin embargo, los efectos de una caída suelen ser más serios según vamos envejeciendo ya que una fractura no sana igual ni con la misma rapidez en un niño que en una persona mayor.

Según la Organización Mundial de la Salud, “Las caídas son la segunda causa mundial de muerte por lesiones accidentales o no intencionales.”, “Se calcula que anualmente mueren en todo el mundo unas 646,000 personas debido a caídas.” y “Los mayores de 65 años son quienes sufren más caídas mortales”.

Los CDC indican que anualmente, 3 millones de envejecientes son atendidos en sala de emergencia debido a caídas y 300,000 son hospitalizados por fracturas de la cadera.

¿Por qué puede ocurrir una caída?

Las caídas pueden ocurrir por diferentes razones. Puede deberse a una pérdida de balance o mareo causado por un cambio rápido en la posición del cuerpo. Esta situación puede ocurrir con más frecuencia cuando tomas medicamentos para la presión y te vas a levantar de la cama. Los problemas de la visión también pueden hacerte propenso a tropezarte y caerte.

¿Cuál es el peligro de que un envejeciente se caiga?

Para comenzar, hay que pensar que muchas personas mayores viven solas. En caso de que se caigan, hay algunos que no se pueden levantar y se tienen que quedar tirados en el piso esperando a que alguien los ayude. Si viven con alguien, es más fácil que reciban ayuda, pero el riesgo de una fractura comoquiera está.

¿Cómo se puede disminuir la posibilidad de una caída?

  1. Es importante evaluar el hogar para identificar los riesgos. Por ejemplo, ¿La casa tiene escaleras? ¿El baño tiene bañera o ducha? ¿Hay disponible una silla de baño para disminuir la posibilidad de un resbalón?   
  2. Evaluar los medicamentos para identificar los que puedan causar mareos o sueño y determinar si se los pueden cambiar.
  3. Siempre debes tener el celular contigo, sin importar que solo vayas a ir de un cuarto a otro. Si vas a salir al patio, con más razón debes tenerlo porque si te caes, puedes llamar a pedir ayuda.
  4. Realízate el examen de la vista y utiliza los espejuelos que hayan sido recetados.
  5. Por último, no olvides hacer ejercicios que ayuden con la movilidad y balance. Estos ejercicios son movimientos básicos que ayudan a mantener activos ciertos músculos. Por ejemplo, puedes pararte y sentarte varias veces o puedes subir y bajar un solo escalón. Trata de hacer varias repeticiones y preferiblemente cuando estés en compañía para que te ayude de ser necesario.

Así que ya sabes, si sientes que ya no puedes moverte igual que antes, ve a tu paso y con cuidado. Más importante aún, pide ayuda cuando lo necesites y no te ponga en riesgo. Si tienes alguna duda o sugerencia, escríbeme a estureceta@gmail.com. Hasta la próxima.