Reconstruye su vivienda “poquito a poco”

Por Mario Santana

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GUAYAMA – La casa de Juan Carlos Tirado Ortiz, en el barrio Cimarrona, en este municipio,  está a medio reparar. El pasillo tiene bloques de hormigón recién instalados y empañetados. Pero sin pintura.

Varias de las paredes de los dormitorios son bloques de hormigón sin empañetar. Las habitaciones las están usando de almacén. La cama y varios muebles están en lo que se supone sea el comedor. Allí han permanecido durante meses. El techo es nuevo, tanto en sus planchas de zinc como en las vigas de madera que lo sostienen.

“Esta casa la hice yo. Prácticamente me tomó 18 años en lo que la fui ampliando. El huracán vino y lo destrozó todo. Fue como si un demonio se hubiese arrastrado y llevado todo sin pena ninguna”, contó. La reparación pudiera estar más adelantada. Frente a la entrada de la casa y en las habitaciones hay bloques de hormigón, cemento, varillas, arena y piedra. En la sala había una carretilla llena de cemento.

Juan Carlos tiene 46 años y se gana la vida preparando leña vegetal. Vive en esa casa hace 20 años, cuando invadió el solar.

Él y la esposa pasaron el huracán en la casa de unos vecinos. Al segundo día, regresaron. Un toldo viejo y roto que usaba para cubrir la leña fue su primer techo. La casa se mojaba cuando llovía. Por eso, lo primero que solicitó fue un toldo.

“Como estaba medio peluíto y sucito parece que no me creyeron. Yo les dije con mucha lágrima: ‘mira, ya yo estoy desespera’o, necesito un toldo’”, recordó. De tanto insistir, les dieron el toldo.

“Hay que decir la verdad. Después que le dieron toldo a todo el mundo vinieron a repartirlos al que sí necesitaba”, se quejó. “Lo instalé mal. Después vinieron una brigada de gringos de una iglesia y sacaron el que teníamos y pusieron uno bien ‘prensaíto’”, recordó. Los inspectores de FEMA le pidieron título de propiedad y no lo tenían. “Yo les dije ‘la tormenta lo que se llevó fue la casa, ¿para qué quieren el papel del terreno?’”, contó.

Afortunadamente, el municipio les emitió un documento –“una affidavit” o declaración jurada, según Juan Carlos– que FEMA aceptó como evidencia de que son dueños de la casa.

Un tiempo después, recibieron $5,000 para muebles y enseres. Como la casa estaba sin un techo y sin la mitad de las paredes, prefirieron no traer los muebles y enseres nuevos. Quedaron a deber $10. El plan es saldar cuando termine la reparación y traerse la nevera, la estufa y lo demás.

No todo el dinero lo usaron en muebles y enseres. Una parte la destinó a materiales de construcción.

Tu Hogar Renace llegó en junio. Este es un programa que administra el Departamento de la Vivienda y depende de fondos federales. Juan Carlos y su esposa esperaron por ellos durante tres meses.

Los contratistas de Tu Hogar Renace le construyeron el nuevo techo. Además, le repararon el fregadero y el inodoro y le donaron un microondas y una planta eléctrica. Ahora falta terminar la reconstrucción de la casa y eso depende de Juan Carlos.

“Queda empañetar y el pintado. Al piso hay que tirarle un ‘topping’. Todo eso me toca a mí. Ya no me atrevo pedir más nada. Me da vergüenza. Pero si me dan una ayuda es bien recibida”, comentó.

Cuanto termine, su situación será similar a la de Dalila Ortiz: tendrá una casa en mejores condiciones que la que habitaba antes del huracán María. “Pero poquito a poco. Cuando me canso ahí mismo dejo las cosas para al otro día seguir bregando”, dijo.

Entrevista en el 2017: